
La historia del movimiento denominado "comercio justo" se inicia en los años 50 en Holanda e Inglaterra, cuando grupos de jóvenes religiosos intentaron crear posibilidades de venta para productos generados por pequeños producto- res de países en desarrollo.
En 1969, varios países europeos albergaban las llamadas "tiendas del mundo", las que en la actualidad forman una red de más de tres mil puestos de venta en toda Europa, donde se comercializan productos con un alto valor agregado social.
Las condiciones de vida y trabajo, así como las dificultades de mercadeo y comercialización de la población artesana, campesina, de pequeñas empresas y cooperativas del mundo ha suscitado una toma de conciencia entre un grupo cada vez más grande de consumidores en los países llamados desarrollados.
El consumidor/actor, como se le ha llamado en Francia, busca un bien de consumo que reúna la mejor relación calidad precio, y la garantía de que este fue producido en las mejores condiciones sociales y ambientales posibles. Se ha creado una demanda de bienes de consumo cuyo valor agregado no solo es técnico o de imagen, sino de orden social y ambiental. Producir de forma respetuosa con el ambiente y brindar un ingreso digno a toda la cadena de producción le da valor a estos productos a los ojos de estos consumidores.
El "comercio justo" se ha podido desarrollar dada la necesidad de satisfacer esta demanda que, aunque todavía no es significativa, ha crecido en los últimos años y se espera que lo continúe haciendo. Prueba de ello es el 32,6% de franceses que declararon en el 2004 haber consumido al menos una vez este tipo de producto.
Precio mínimo. Los organismos de certificación de los productores generalmente exigen que estos estén organizados en cooperativas o formas asociativas y que estas organizaciones sean manejadas según los principios de democracia, transparencia y rendición de cuentas en el manejo de los negocios. Además, se trata de eliminar la mayor cantidad posible de intermediarios y de asegurar la calidad ambiental del producto.
Aunque los criterios varíen entre los diferentes organismos, la idea esencial es que, una vez reunidas ciertas características en la organización y gestión de la cooperativa, se les garantiza un precio mínimo a los productores, superior al del mercado, para que no tengan que soportar la incertidumbre y las fluctuaciones de los precios reinantes en los mercados internacionales. El "comercio justo" se ha venido profesionalizando y hoy en día existen actores sumamente organizados en los ámbitos de la producción, comercialización y certificación , los cuales se encuentran coordinados a nivel internacional por la Fair Trade Labelling Organization.
En Francia, país que tenía un retraso considerable en el desarrollo del comerciio justo, se han creado varias empresas y marcas que comercializan productos con un alto valor agregado social. Estas empresas consideran que el comercio justo es la oportunidad de negocios del futuro.
Cooperativas de Costa Rica. El modelo económico que han creado las empresas para ser competitivas consiste en eliminar los gastos de publicidad del producto para poder subir los precios de compra de las materias primas y de esta forma garantizar el valor agregado social y ambiental, así como los altos niveles de calidad. Es decir, en la actualidad es posible comprar un café o una tableta de chocolate, solo un 5% más caro que sus equivalentes, de excelente calidad y con la garantía de que no se explota ni arruina a sus productores y se protege el medio ambiente.
En Costa Rica, desde hace varios años, algunas cooperativas venden sus productos en las redes de distribución justas. Gracias a esto se puede comprar en supermercados europeos café, bananos y azúcar de nuestro país, con la seguridad de que los beneficios se quedaron en el campo y no en las manos de los industriales y distribuidores del "norte" o en la de los intermediarios caseros.
La red de cooperativas de nuestro país tiene un potencial muy grande para integrarse a este mercado, que sigue creciendo y que esperamos se desarrolle cada vez más.
Finalmente, considero que las embajadas de Costa Rica pueden desempeñar un papel en el desarrollo de estos mercados en el oficio de servir como canal de promoción de este tipo de producto y como enlace entre los productores nacionales y estas redes de comercialización.