La presente contribución bien podría llamarse "Me duele II", continuación de una antología de desorden automovilístico. Aquí ahondaré sobre ese mismo sector de Montes de Oca, en el eje norte-sur, entre la avenida central y la universidad, y entre el Banco Popular y el Nacional. Se abre concurso popular para saber cuál de dos características es más impactante en esa zona: lo desordenado, aludido, o lo sucio.
En esas seis o siete cuadras, nada estética luce la basura por doquier. Alguien limpia los caños de vez en cuando, pero debería ser más seguido. Felizmente, en ese sentido, no han entrado todavía las lluvias, pero siempre lucen repletas de desechos las bocas del alcantarillado, frente a un nuevo parqueo (¡alivio a la vista!) y a los cien metros, con inmundicia para llenar una ballena... Durante meses, frente a la antigua soda Guevara, hubo un basurero improvisado, dado vuelta, desparramando sus deliciosas entrañas.... Entre el "edificio Saprissa" de la UCR y la fábrica "Dada", unos quince días figuró allí un cajón de tomates pudriéndose. Ahora apareció por allí otra naturaleza, no tan muerta, en forma de bolsa "Canguro". No gracias, no tengo vocación de pintor o de escritor naturalista.
Organización ciudadana. Lo peor es esa manía de botar todo allí mismo. Los irresponsables, ¿harán eso en su casa también? Impertinente, le pregunté eso a un vecino pillado in fragranti y, falto de armas de más calibre, me espetó toda su xenofobia ("no se meta, váyase a su país...). Ese "centro de acopio", cien metros al este del colegio, es simplemente un desastre por el ventolero de papeles y porquerías de toda especie hasta a cien varas. Además, no deja espacio para los peatones (¿una raza en extinción?). Cuando uno ha vivido en varios partes, tiene derecho a comparar la organización ciudadana sí, eso es, una forma de civismo en diversas partes. En Chile, en Bélgica, en Canadá, a veces con un calendario lindo a principio de año, la municipalidad avisa que aproximadamente una vez al mes, máximo cada trimestre, los vecinos pueden poner en su vereda desperdicios grandes que no caben en bolsas, como colchones viejos, restos de una buena podada, etc. Nada de esos horribles basureros permanentes, por favor. Ese "acopio" actual, lo aprovechan empresas cercanas (a costa del erario municipal que pagamos todos) para botar, sin más, restos de construcción y todo tipo de desechos, a veces incluso peligrosos.
San Pedro muchas veces da grima, un asco al que se acostumbra la vista de muchos, pero no el turista, el foráneo, el sampedrano mismo que tiene derecho a un entorno sano y limpio. Sin embargo, funciona cierta "lógica": no existen depósitos y la calle está llena de basura, ergo se bota "la basura a su lugar", de por sí hago lo que todo el mundo (y "lógico" también: "si no le gusta váyase"). Cabe romper ese círculo, 1. con recipientes (algunos hay, pero súuuuuuperescasos), 2. con cultura (¿Yoyito tendrá más que nosotros?), 3. con multa (aunque sea una décima parte de los mil dólares que cobran en la pista entre Los Ángeles y San Francisco), 4. aprendiendo y enseñando a organizar la basura según tipos ecológicos (ver: Toronto). ¿Es o no es un distrito universitario? Esa es la cuestión.