La insistencia sobre la necesidad de invertir en educación por parte de los organismos internacionales, y particularmente el Banco Mundial (BM), no es nueva. Incluso, desde inicios del decenio de 1970, el BM ha sido el principal proveedor internacional de fondos para el desarrollo educativo (15 por ciento del total de la ayuda externa oficial para educación), aún cuando las áreas financiadas han cambiado desde el énfasis en infraestructura hasta metas cuantitativas, alfabetización de adultos, capacitación no escolar, y luego a metas cualitativas (desarrollo de investigación científica-tecnológica). Haré algunas citas de Finanzas y Desarrollo (FD), revista del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del BM para ejemplarizar.
En febrero de 1989, los directores de PNUD y UNESCO y el Presidente del Banco Mundial iniciaron gestiones para realizar en marzo de 1990 una Conferencia Mundial sobre la Educación para Todos, la que se relizó en Bangkok, y a la que se unieron muchos otros organismos. Su objetivo fue definir metas educativas para el año 2000, para atender la cantidad creciente de niños en edad escolar que no asisten a la escuela, y la de adultos que carecen de conocimientos esenciales para hacer frente a los requerimientos sociales.
Así, por ejemplo, Adriaan Verspoor, jefe de la División de Educación y Empleo del Departamento de Población y Recursos Humanos del BM, sostenía que "si no se aprovechan las oportunidades de inversión en la educación de niños y adolescentes estas se pierden perpetuando así las deficiencias de capital humano que restringen el crecimiento económico y el desarrollo en todo el Tercer Mundo" (FD, marzo 1990). Nótese la adopción del término capital humano, propuesto por Myrdal -premio Nobel de Economía- que establece que la educación no es un gasto sino una inversión en el capital humano. Indica Verspoor, también, que "los hijos de padres y madres educados crecen en un mejor ambiente de aprendizaje, y cuando los estudiantes están bien alimentados y gozan de buena salud aprovechan mejor las oportunidades educacionales".
Apunta como problemas causantes de la brecha educativa el crecimiento más lento de la matrícula, deficiente rendimiento académico, ineficiente trayectoria de los estudiantes (repitencia), escasez de conocimientos especializados, tendencias demográficas (rápido crecimiento de la población), asignación insuficiente e ineficaz de los recursos. Para invertir la tendencia propone mejorar la calidad de la educación primaria, aumentar el acceso de las niñas a las escuelas, reforzar la educación y en ciencias y tecnología y desarrollar sistemas eficaces de capacitación.
Marlaine Lockheed, socióloga de la División de Educación y Empleo del Departamento de Población y Recursos Humanos del BM, se refirió a la brecha educativa entre las escuelas de los países en desarrollo y los desarrollados, y planteó como estrategias para reducirla la mejora de los planes de estudio, la elaboración de materiales didácticos, el aumento en el tiempo para aprender (cuanto más enseñan los maestros más aprenden los alumnos), una enseñanza eficaz (ligada a los conocimientos de los maestros y a los métodos pedagógicos empleados) y un aumento en la capacidad de aprendizaje de los niños (ligada a condiciones sociales tales como la salud y el nivel de nutrición) (FD, marzo 1990).
Nan J. Colleta, secretario ejecutivo adjunto de la Conferencia Mundial sobre la Educación para Todos, planteó la necesidad de "vincular el acceso a la educación con la calidad de ésta" (FD, marzo 1990).
John Middleton y otros funcionarios de la División de Educación y Empleo del BM plantearon la necesidad de capacitar para el empleo en la productividad (FM, marzo 1 990).
Rosemary Bellew y otros funcionarios del Departamento de Población y Recursos Humanos del BM sostienen que "el mejoramiento de la educación de la mujer tiene una importancia decisiva para el desarrollo", entre otras razones porque tienen familias menos numerosas e hijos más sanos; por ello, llaman a romper con los obstáculos sociales, culturales y económicos que limitan la educación de las niñas (FD, marzo 1992).
Nicholas Burnett, economista principal del Grupo de Educación y otros funcionarios del Departamento de Desarrollo Humano del Banco Mundial abogan por "una distribución más eficiente, equitativa y sostenible de las inversiones en educación" para que los individuos y familias aumenten su ingreso, mejoren su salud y reduzcan sus tasas de fecundidad, y para que la sociedad pueda elevar el PNB per cápita, reducir la pobreza y divulgar los conocimientos (FD, dic. 1995).
En Costa Rica, por convencimiento de que sin una adecuada educación no podremos sobrevivir como país, ni alcanzar el bienestar al que tenemos derecho, debemos cumplir con el Convenio Centroamericano en Educación, fortalecer el INA y mejorar cualitativamente la educación nacional como lo propone el documento EDU-200 que impulsa el Ministerio de Educación Pública.