Soy Cinta Negra Primer Dan de Tae Kwon Do, y tremendamente violenta de carácter, como buena Tauro. Ser cinta negra me ha ayudado a no matar a nadie, ni siquiera pegarle a nadie; no puedo, pues corro el peligro de matar y eso es, por supuesto, lo que menos me interesa. Me molesta la posición de víctima y opino que laLey de Penalización de la Violencia contra las Mujeres es producto de personas que, sin quererlo y con buenas intenciones, perjudican a la familia y discriminan al hombre-varón de manera antinatural. Estoy en total desacuerdo con esta ley que afecta a la mitad de la población formada por personas de sexo masculino.
No soporto a Paquita la del Barrio. He defendido a los hombres cuando me ha parecido justo, porque los adoro. Muchos varones sufren por sus mujeres las peores humillaciones, brujerías, serruchadas de piso y robos descarados. Que nadie me diga que “las mujeres son buenas y los hombres, malos”; eso es simplemente una estulticia de lo mas chato imaginable. Primero se es persona, ser humano, luego se es hombre o mujer: hetero, homo, bi, tri, transexual, etc. Eso es hablar de igualdad entre los sexos.
Creación junta. Si las mujeres son legalmente santas palomitas asustadas necesitadas de ser consideradas “pobrecitas”, se logrará alejar a los hombres de las mujeres e incentivar la violencia, la insatisfacción y la desmotivación para crecer como personas. No sirve desvalorizar al hombre-varón-heterosexual, más bien se debe de exaltar todo lo hermoso y perfecto que somos toda la Creación junta.
Hay que romper la barrera de la falta de comunicación entre las personas, no solo en la relación de pareja, para buscar una vía de entendimiento entre los ciudadanos de este país: reunirse más a tomar café y charlar, analizar, mejenguear con los niños, bailar, nadar, cantar y soñar, verdaderamente compartir, es imprescindible renovar y valorar desde todo punto de vista el ser costarricense, incluyendo a los inmigrantes de todas partes del mundo que escogieron este país para vivir y para amarlo.
Mejor nos entendemos. La mujer puede ser esposa y madre, es una elección y un honor. También es honorable decidir no tener hijos. En cualquiera de los casos, ¿se puede estudiar, trabajar y ser ama de casa a la vez? Depende de con cuánta ayuda, capacidad y dinero se cuente. El dinero decide en gran medida las condiciones de la gente en un mundo donde “tanto tienes, tanto vales”, y esto reza también para el varón. Mi abuelito decía a sus hijos que buscaran una esposa que no hubiera estudiado: era la mentalidad de su época. Ahora estamos en otra época, la del peligro atómico, transgénico, calentamiento global, guerras biológicas, etc., que se cierne sobre el mundo entero, ¿no sería mejor buscar el entendimiento profundo de las distintas violencias encarando la miseria, la ignorancia, la doble moral, la desinformación, la sobreinformación, la prostitución, las drogas legales e ilegales, etc.?
¡Un poco de autocaridad para este pueblo que se pelea entre sí! Más que nunca, los hombres necesitan de las mujeres y las mujeres de los hombres, y todos de todos, para poder sobrevivir y ser lo que soñemos y hagamos juntos.
Esta Ley carece de respeto al hombre y mancilla su honor; se necesita otra ley igual, pero de protección al varón. O mejor, una ley para la familia entera: cualquiera que mate o maltrate al abuelito o al hermanito, o a la tía solterona, iría a la cárcel, sin discriminaciones; todos tendrían igual oportunidad de ser castigados si se pasan de violentos; eso sería más justo e inteligente.