
El siglo XIX se caracterizó por la lucha del oro amarillo, el siglo XX por el interés en el oro negro, el petróleo, y el siglo XXI se caracterizará por una gran demanda del oro gris: el cerebro. En los últimos 45 años, los sistemas educativos en el Oriente y en algunos países europeos se han venido mejorando y adaptando para ser útiles a la sociedad, a la economía, a la industria, etc. Son formadores de personas más inteligentes y felices.
La educación que se imparte en nuestras instituciones educativas está basada en la aptitud y en las estrategias para recordar y repetir la información. Un ejemplo viviente es el de las famosas pruebas nacionales de sexto grado, noveno y undécimo años, a las que los estudiantes tienen el apelativo de “batear con X”.
Los alumnos que son flacos de memoria a corto y mediano plazos, llenarán las filas de los desertores, que ya son muchos en la calle.
Más allá de las pruebas. Cuando los estudiantes que pasan esas pruebas llegan al escalón siguiente, se dan cuenta de que ya todo se les olvidó; sienten tan pesado el nuevo curso, que mejor se van para sus casas o buscan otro camino. La mayor deserción se da en sétimo y décimo años. La comprensión de los temas impartidos es mínima.
El currículo escolar costarricense está formado por el 95% de materias académicas para llenarse de información, un 4% para las materias llamadas especiales, y el 1% de formación educativa (valores y desarrollo de la personalidad).
En cambio, en las escuelas orientales, los niños reciben, en los 200 días lectivos, 680 lecciones académicas y 440 lecciones especiales (música, dibujo y arte, hogar, educación moral, educación física, actividades especiales en los clubes escolares, creatividad y pensamiento crítico, consejo de estudiantes, ceremonias y eventos especiales, eventos relacionados con la educación física, actos musicales, juegos de mesa para el desarrollo del pensamiento lateral, etc.).
El Estado da gratuitamente los útiles escolares, y todos los niños almuerzan en la escuela. La deserción escolar es del 0% y apenas un 1% de los profesores se enferma al año.
Aburrida y desmotivante. En Costa Rica, en 200 días, los niños reciben 1.240 lecciones académicas y los más afortunados logran 160 lecciones especiales. Tenemos un sistema que satura a los niños y a los docentes con información aburrida y desmotivante.
En las escuelas y colegios costarricenses, las actitudes violentas de los estudiantes son de un 90% más que en los países que tienen un sistema educativo abierto, flexible y con programas de acuerdo a los intereses psicológicos de los estudiantes.
La evaluación de los aprendizajes y la promoción de los alumnos deben ser responsabilidad única y exclusiva de los docentes que laboran en los centros educativos. Debe respetarse el derecho a la igualdad de oportunidades para todos.
Es urgente revisar la política educativa. La deserción escolar es una bomba de tiempo. Las pandillas, la delincuencia y la drogadicción son su plato fuerte.