Es prácticamente imposible pensar en el ser humano contemporáneo al margen de la ciudadanía. Se acepta como un hecho indiscutible, que la educación tiene como tarea esencial la formación de ciudadanos. Es cierto que en el pensamiento antiguo (griego, especialmente) se encuentran ideas que establecen relaciones entre educación y democracia. Sin embargo, no es sino con la revolución de independencia en Estados Unidos y la Revolución Francesa que se dan las acciones concretas para la construcción de las repúblicas democráticas modernas, y mediante un proceso gradual no lineal se produce el paso de súbdito a ciudadano.
Con el propósito de que la educación cumpla con la tarea primordial de formar ciudadanos, ha surgido dentro de los planes de estudio una materia particular: la instrucción cívica o educación ciudadana. Desde ese momento, esa materia ha sido objeto de numerosos cambios en lo que se refiere a esquemas curriculares y a contenidos, producto del contexto político mundial vigente.
Amenaza a democracia. A partir de 1980, paralela a una "ola democratizadora" en buena parte del mundo, se ha manifestado una serie de tendencias (conductas) que eventualmente podrían representar una amenaza para la democracia: declinación de la participación electoral (especialmente la de los jóvenes); signos evidentes de rechazo a la política y del desprestigio de la clase política; estallido de numerosos conflictos relacionados con radicales reinvindicaciones étnicas y religiosas.
En los países en vías de desarrollo antiguo Tercer Mundo a estos problemas habría que agregar la influencia avasalladora (aculturación) de la globalización.
Iniciativa de fortalecimiento. Como respuesta a estas situaciones, en diversos países han surgido ciertas iniciativas dirigidas a fortalecer la educación cívica o educación ciudadana. El enfoque u orientación predominante es aquel que enfatiza el aprendizaje sociocívico. Esto significa que se enfoca la construcción de la ciudadanía desde una perspectiva que intuye aspectos sociales, económicos, políticos y culturales y trata de adaptar a los niños y jóvenes a las cambiantes circunstancias de la vida cotidiana.
En el contexto descrito anteriormente, y en las circunstancias del nuevo milenio, consideramos vigente, en Costa Rica aquella definición de Educación Cívica, según la cual es la materia que tiene como objeto la formación de hombres y mujeres activos, participantes en la construcción de la sociedad democrática, solidarios, críticos, y comprometidos con la conservación y fortalecimiento del patrimonio histórico, cultural y natural.
(*) Historiador