Editorial

Editorial: Peligroso desacato del PPSO a la Sala Constitucional

La fracción legislativa oficialista usó una jugarreta para irrespetar la orden de elegir magistrados suplentes. Se trata de una agresión ilegítima y peligrosa, que dinamita los fundamentos de nuestro diseño constitucional. El desdén oficialista no es solo por el orden institucional, sino también por los derechos de personas ajenas a la política

Plenario legislativo, diputados, diputadas
Diputados en el plenario legislativo, miércoles 16 de setiembre de 2026. Asamblea Legislativa. Esteban Rojas/Asamblea Legislativa
Plenario legislativo, diputados, diputadas
Una “moción de orden” del diputado José Miguel Villalobos (centro) devolvió a la Comisión de Nombramientos la nómina enviada por la Corte. Su tarea sería analizar si los 18 candidatos y candidatas propuestos mantienen su interés, para luego definir “lo que corresponda”. (Esteban Rojas/Asamblea Legislativa/La Nación)

El 10 de setiembre, la Sala Constitucional comunicó a la Asamblea Legislativa el texto completo de un fallo destinado a levantar el bloqueo impuesto por la fracción oficialista al nombramiento de magistrados suplentes en ese alto tribunal. El martes 29, ese bloque utilizó una temeraria maniobra para, en esencia, desacatar la disposición. Dos días después, al rechazar las mociones de revisión presentadas por la oposición para frenarla, quedó consolidada.

Las implicaciones de esta decisión son extremadamente graves. Burla el marco jurídico en que se sustentan la estructura de nuestra República liberal y nuestro Estado social de derecho, incluyendo la separación de poderes. Por esto, no exageramos al decir que, de no ponérsele freno, rompería el ordenamiento constitucional. Más aún, podría ser el primer salvo de una serie de desacatos futuros por parte del oficialismo.

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