Editorial

Editorial: Nueva vergüenza del secretismo

El país corre el riesgo de sufrir en los próximos días la elección secreta de cinco magistrados, casi la cuarta parte de la Corte, cuyo prestigio y legitimidad también se verán afectados.

04/12/2019. Diputada Zoila Rosa Volio del Partido Integración Nacional PIN alza la voz en el plenario por surgimiento de candidato para magistrado desde el anonimato. Foto captura de video
04/12/2019. Diputada Zoila Rosa Volio del Partido Integración Nacional PIN alza la voz en el plenario por surgimiento de candidato para magistrado desde el anonimato. Foto captura de video Captura de video

Para sorpresa de la mayor parte del plenario legislativo, un candidato salido de la nada obtuvo 12 votos para llenar la plaza vacante de Carlos Chinchilla en la Sala III, encargada de la materia penal. El juez ramonense Gregorio José Briglia había concursado, sin éxito, en el 2017. Más tarde, su postulación para suceder a la magistrada Doris Arias fue descalificada porque no presentó la documentación requerida. En esta oportunidad, ni siquiera concursó.

Eso no fue obstáculo para intentar introducirlo por “la puerta de atrás”, según palabras del liberacionista Luis Fernando Chacón, presidente de la Comisión de Nombramientos. El socialcristiano Rodolfo Peña calificó lo sucedido de “inmoral” y el frenteamplista José María Villalta afirmó que “enloda” el Parlamento. Enrique Sánchez, del PAC, lamentó el “aporte a la opacidad, el secretismo y la poca credibilidad de las instituciones públicas”. Para Zoila Rosa Volio, de Integración Nacional, la maniobra fue un “descaro” y una “cobardía”. Indignada, exigió a la docena de legisladores identificarse.

Solo uno lo hizo, con razones rayanas en el absurdo. El socialcristiano Erwen Masís asegura no conocer al juez, pero vio “el nombre ahí, en por lo menos dos concursos”. Votó, entonces, por una persona desconocida porque en algún momento quiso ser magistrada, aunque en esta oportunidad no concursó y en otra fue descalificada.

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