Editorial

Editorial: Mentiras pagadas

Alquilar una firma ficticia para denigrar a quienes informan de frente sobre asuntos de interés público es un acto repudiable por cobarde e irresponsable

Alberto Jesús Vargas Zúñiga, asegurara que la ministra de Salud, Joselyn Chacón,  le pegó para atacar periodistas en redes sociales con el personaje que él inventó, Piedro Calandrelli
Alberto Jesús Vargas Zúñiga, asegurara que la ministra de Salud, Joselyn Chacón, le pegó para atacar periodistas en redes sociales con el personaje que él inventó, Piedro Calandrelli Captura de pantalla
Alberto Jesús Vargas Zúñiga, el trol conocido como Piero Calandrelli.

Cuando un político o, peor aún, un funcionario, paga a terceros para atacar a sus críticos al amparo del anonimato de las redes sociales, incurre en un acto repudiable, no importa cuál sea el origen de los fondos ni la naturaleza de la crítica recibida. Si las víctimas de los ataques son jóvenes periodistas con la entereza necesaria para calzar con sus firmas informaciones que incomodan a los que ejercen el poder, la bajeza es todavía más grave.

El alquiler de una firma ficticia para denigrar a quienes informan de frente, conscientes de las responsabilidades previstas por ley y del arsenal de recursos a disposición de los interesados en imponer el silencio, deslinda con claridad el plano moral donde habitan los hipócritas instigadores del ataque del otro, muy superior, donde se encuentran los atacados.

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