Editorial

Editorial: Ley Gerson Rosales: proteger a los policías sin debilitar la democracia

El país necesita herramientas más eficaces contra el narcotráfico y la violencia. Pero esas herramientas deben resistir el examen de la Sala Constitucional y de los tribunales internacionales

Un cuerpo de honor recibe en la iglesia católica de Bribri los restos mortales de Gerson Rosales, oficial de Fuerza Pública asesinado el 13 de mayo pasado durante un operativo en Batán.
Un cuerpo de honor recibe en la iglesia católica de Bribri los restos mortales de Gerson Rosales, oficial de Fuerza Pública asesinado el 13 de mayo pasado durante un operativo en Batán. Foto: Alonso Tenorio
Un cuerpo de honor recibe en la iglesia católica de Bribri los restos mortales de Gerson Rosales, oficial de Fuerza Pública asesinado el 13 de mayo pasado durante un operativo en Batán.
Un cuerpo de honor conformado por policías cargó el cuerpo del oficial de la Fuerza Pública Gerson Rosales, asesinado el 13 de mayo anterior durante un operativo en Batán, Limón. (Foto: Alonso Tenorio/Foto: Alonso Tenorio)

Nadie puede permanecer indiferente ante el asesinato de Gerson Rosales Cascante, el oficial de la Fuerza Pública emboscado por sicarios en Batán mientras cumplía su deber. Su muerte, como la de tantos otros servidores policiales, evidencia que Costa Rica enfrenta una criminalidad que desbordó hace tiempo las capacidades del Estado. Frente a esa realidad, es legítimo y necesario que el gobierno impulse reformas para proteger a quienes arriesgan su vida por la seguridad de todos. El proyecto de ley que lleva el nombre de Rosales Cascante persigue ese fin. El problema es cómo pretende lograrlo.

El Proyecto N.° 25614 contiene aciertos innegables. Tipificar las amenazas contra policías en funciones llena un vacío real. Sancionar con mayor severidad el uso de armas contra agentes del orden envía una señal disuasoria que la situación actual reclama. Explicitar en el Código Penal que la legítima defensa ampara también a quien defiende familiares o extraños aporta certeza donde antes había interpretación. Hasta ahí, estamos en terreno firme.

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