Editorial

Editorial: La escalada de Putin y Kim

Rusia y Corea del Norte se han vinculado por un pacto militar con gran poder disruptor en Europa y Asia

Imagen de Vladimir Putin y Kim Jong-un, aliados mediante el Acuerdo de asociación estratégica Rusia-Corea del Norte.
Vladimir Putin y Kim Jong-un. Fotos AFP AFP
Imagen de Vladimir Putin y Kim Jong-un, aliados mediante el Acuerdo de asociación estratégica Rusia-Corea del Norte.
Putin y Kim Jong-un ratificaron un acuerdo de asociación estratégica con compromiso de apoyo mutuo. Vladimir Putin y Kim Jong-un. Fotos AFP

Tanto el gobierno de Estados Unidos como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) confirmaron el miércoles pasado lo que ya habían denunciado los servicios de inteligencia de Corea del Sur y Ucrania: la llegada a Rusia de miles de soldados de élite norcoreanos, que reforzarán sus tropas invasoras en este último país. El jueves, el autócrata Vladímir Putin lo reconoció indirectamente. Horas antes, el Parlamento ruso ratificó, con su usual unanimidad, un tratado de defensa con el régimen norcoreano. Y ese mismo día el gobierno ucraniano reveló que parte de las nuevas tropas ya habían sido desplegadas en la región de Kursk, uno de los frentes de batalla.

Esta cadena de hechos constituye una peligrosa escalada del conflicto, con repercusiones que van más allá del escenario europeo. El creciente acercamiento entre ambos países, consolidado por el nuevo tratado, afectará no solo el balance de seguridad en Europa, sino también en la península coreana y más allá de ella. Es, incluso, una fuente de gran disconformidad e inquietud para China, por el temor de que conduzca a mayor beligerancia del dictador Kim Jong-un y acentúe la volatilidad en su entorno territorial.

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