Editorial

Editorial: Homicidios y narco: es hora de abandonar las excusas

Es vital que gobernante y gobernados entendamos que no podemos normalizar una tasa de homicidios tan alarmante ni resignarnos a vivir con el miedo constante de ser víctimas de una bala perdida.

Funeral del oficial del OIJ
07/02/2025( Material para la revista Dominical ) Funeral del oficial del OIJ Geiner Zamora Hidalgo en Guapiles. Foto Alonso Tenorio Alonso Tenorio

Costa Rica atraviesa una crisis de seguridad sin precedentes. Con una tasa de homicidios de 16,6 por cada 100.000 habitantes, el crimen organizado ha afianzado su presencia en el país a lo largo de casi tres años de la administración de Rodrigo Chaves Robles. Pese a la gravedad de esta verdadera “bronca”, el gobierno ha optado por enfrentamientos estériles con el Poder Judicial y la Asamblea Legislativa, en lugar de construir una estrategia sólida y coordinada para frenar el avance del narcotráfico.

Aunque debió hacerlo hace meses, el Poder Ejecutivo debe asumir con claridad que la Constitución Política (artículo 140, incisos 6 y 16) le impone la responsabilidad de garantizar la seguridad ciudadana en coordinación con otros organismos del Estado. No obstante, esta coordinación es prácticamente inexistente, ya que el gobierno convierte cualquier esfuerzo por alinear estrategias en un conflicto que erosiona la capacidad de respuesta estatal y deja a la ciudadanía aún más vulnerable.

Lejos de promover soluciones, el mandatario ha adoptado un discurso confrontativo y hasta destructivo contra el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), al punto de descalificar como un “asco” la solicitud de más presupuesto hecha por el director de ese organismo, Randall Zúñiga. Esta postura no solo genera tensiones innecesarias, sino que también denota una falta de voluntad política para fortalecer las instituciones responsables de enfrentar la criminalidad y contener el avance del narcotráfico.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌