Editorial

Editorial: Fallas estratégicas y extremismo empujan la guerra en Irán a otra fase incierta

El recrudecimiento de hostilidades, aunque ahora en pausa, ha generado nueva incertidumbre e impacto económico. Con la dictadura iraní bajo control de elementos extremistas, cualquier nueva negociación será sumamente difícil

Donald Trump en la conferencia del G7 en Francia.
Donald Trump en la conferencia del G7 en Francia. MANDEL NGAN
Una valla publicitaria, gestionada por el Consejo Nacional Iraní-Estadounidense (NIAC), exhibe un mensaje en Times Square, Nueva York, el 8 de abril de 2026, en respuesta a la rápida escalada bélica. Un funcionario estadounidense declaró el miércoles que el plan de alto el fuego de 10 puntos publicado por Irán no reproduce las mismas condiciones acordadas por la Casa Blanca para la pausa en la guerra.
Una valla publicitaria, gestionada por el Consejo Nacional Iraní-Estadounidense (NIAC), exhibía un mensaje en Times Square, Nueva York, el 8 de abril del 2026, en respuesta a la rápida escalada bélica. (TIMOTHY A. CLARY/AFP)

El 17 de junio, tras casi cuatro meses de guerra, Estados Unidos e Irán suscribieron un “memorando de entendimiento” que generó justificadas, aunque precarias, esperanzas. En él acordaron un cese de hostilidades durante 60 días, el inicio de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, la apertura del estrecho de Ormuz a la libre navegación, y el levantamiento de las sanciones y del bloqueo estadounidenses que impedían la venta de petróleo iraní en el mercado global.

Poco antes de su firma, el presidente Donald Trump, con hiperbólico impulso, aseguró que el documento lograba todo lo que se habían propuesto alcanzar, y lanzó un llamado prematuro: “Barcos del mundo, enciendan sus motores. ¡Dejen que el petróleo fluya!”. La realidad ha sido otra y se puso de manifiesto, con crudeza, durante las últimas dos semanas.

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