Editorial

Editorial: Defensa constitucional del ambiente genera alivio; decisiones previas del Minae dejan gran preocupación

Dos declaratorias de inconstitucionalidad sobre decisiones oficiales mejorarán la protección al Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo. Al tiempo que el mensaje que envía la Sala IV es de alivio y certeza jurídica, las iniciativas antes tomadas por el Minae y Tattenbach generan preocupación

En la imagen, Franz Tattenbach, ministro de ambiente y energía, y una imagen aérea de Gandoca-Manzanillo
La Sala Constitucional declaró inconstitucional la directriz emitida por el ministro de Ambiente y Energía, Franz Tattenbach, al considerar que la disposición vulnera derechos fundamentales de protección ambiental establecidos en la Constitución Política y en convenios internacionales. Archivo LN

El artículo 50 de nuestra Constitución establece que “toda persona tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”, así como legitimación para denunciar su posible violación y “reclamar la reparación del daño causado”. Además, dispone que “el Estado garantizará, defenderá y preservará ese derecho”. El 89 incluye entre los “fines culturales de la República” la protección de “las bellezas naturales”.

El miércoles anterior, la Sala Constitucional aplicó esas disposiciones y declaró parcialmente con lugar una acción de inconstitucionalidad contra decisiones oficiales relacionadas con el manejo ambiental del Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, en el Caribe sur. Concluyó que dos de ellas transgreden ambos artículos, así como tratados internacionales de los que Costa Rica es parte.

Por mayoría, declaró inconstitucionales el Plan General de Manejo 2017-2023 de ese enclave natural, responsabilidad del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae); también, la directriz número 09-2023, firmada por su ministro, Franz Tattenbach, que excluyó de sus límites más de 150 hectáreas de humedales y 20 de bosque. Para evitar daños mayores a los que ya ha causado, el plan de manejo seguirá vigente por un año máximo. En este lapso, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) deberá corregir sus vicios.

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