Editorial

Editorial: Costa Rica ignoró los presagios y optó por el colapso vial

El país vive un fenómeno de miniaturización del transporte, en el que las personas se hacen de automotores cada vez más pequeños. Esto tiene un efecto multiplicador en la demanda de carreteras, al tiempo que aumenta los accidentes de tránsito y los costos asociados a ello

Presas en Carretera
Presas en la GAM este 5 de mayo. Foto: Alonso Tenorio

Millones de personas en Costa Rica, sobre todo las de menos ingresos, dependen del transporte público para acudir a sus trabajos, a sus centros educativos o para recrearse.

Sin embargo, el sistema se deteriora atrapado en un círculo vicioso de poca inversión vial y colapso, en el que el transporte masivo cede ante una cultura que da prioridad a los vehículos particulares.

Esto provoca un fenómeno de miniaturización del transporte, en el que las personas procuran obtener automotores cada vez más pequeños, en especial las motocicletas, para poder movilizarse. En vez de tener grandes unidades públicas movilizando a muchas personas, tenemos muchísimos vehículos pequeños transportando a pocas personas cada uno.

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