El desconocimiento, la falta de estudio y profundidad, así como la carencia de análisis, son madre de todas las dudas de los políticos costarricenses, porque en la teoría y en la práctica demuestran desconocimiento del funcionamiento del Estado. La toma de decisiones se transforma en devenir de indecisiones, dudas y temores, la mayoría fundamentada en la ignorancia del horizonte que debe enmarcar el rumbo del país.
Los partidos políticos viven inestabilidad en su proyecto oferta de país, y en campaña cumplen con la presentación de programas de gobierno como requisito publicitario. Es prácticamente el último eslabón que se presenta a los medios de comunicación para justificar la intelectualidad del partido, pero de último, no porque consumiera mucho tiempo su elaboración, sino porque no es un objetivo fundamental.
¿Cuantos de los últimos gobiernos actuaron sin un Plan Nacional de Desarrollo? Ignoraron que es instrumento necesario y obligatorio para la planificación y fundamental en el ejercicio de la gobernabilidad.
Esa palabra es hoy muletilla del discurso politiquero, cuando debería ser concepto fundamental dominado por todos los políticos; pero ¿sabrán su diferencia con gobernanza o la confundirán igual que lo hacen con desconcentración y descentralización, con eficacia y eficiencia, con política y administración?
Competitividad. ¿Se darán cuenta los dirigentes políticos de la responsabilidad que tienen con el fortalecimiento e incorporación del país al nuevo eje mundial? ¿Que es imperativa nuestra participación activa en el discurso de los organismos y en el comercio mundial? Nuestros productores y empresarios han demostrado capaci-dad impresionante al ser el país uno de los más diversificados en productos de exportación, más de 2.600; pero ¿seguirán amparados en las asimetrías para no apostar a la competitividad y a un desarrollo pautado del país?
Si países como Irlanda, Polonia o la República Checa hubiesen basado sus decisiones en sus asimetrías con Alemania, Inglaterra o Francia y no en la competitividad, habrían perdido las oportunidades y el bienestar que hoy disfrutan gracias a su incorporación a la Comunidad Económica Europea; pero, en estos casos, los sindicatos y los gremios apostaron responsablemente a la nación y no a los intereses particulares.
¿Van a continuar "pegados" en discursos ideológicos rezagados, cuando ya sabemos que ni el socialismo utópico ni el capitalismo neoliberal, con sus sistemas distintos, han podido compaginar las exigencias de la justicia y la equidad con el desarrollo eficiente y el bienestar de todos? ¿Seguirán confundiendo reforma del Estado (proceso fundamental, pero término prostituido y mal confundido) con despido de empleados?
Da la impresión de que el Gobierno de don Óscar Arias empieza dando buenos pasos con una buena selección de sus ministros y funcionarios de altos rangos.
La idea de gobernar sectorialmente es fundamental en un país que clama al cielo por la gobernabilidad. Sin embargo, se siguen cometiendo errores fundamentales en la gobernaza, pisoteando inclusive la Constitución Política y la Ley general de la administración pública: recordemos que tanto en el PANI como en la CCSS es inconstitucional el nombramiento de presidentes ejecutivos; su existencia está respaldada por dos artículos constitucionales, independientes del Art. 188 aplicable a las instituciones autónomas en lo administrativo. Ambas instituciones fueron dotadas de descentralización política y administrativa, de ahí la ilegalidad de esos nombramientos. De igual forma es clara la ley mencionada que habla solo de un Viceministro, lo que hace ilegal el nombrar dos en los ministerios, a excepción de Hacienda. No se puede gobernar ni con desconocimiento ni con dubitación política.