En ocasión de conmemorarse el aniversario 126 de la fundación del Colegio de Abogados de Costa Rica, que tuvo lugar el 6 de agosto de 1881, merecen reflexión la vida y obra de su primer presidente, el doctor Eusebio Figueroa Oreamuno, pues fueron su egregia labor y sempiterno interés los que, junto con el apoyo de otros colegas de su tiempo, permitieron que actualmente los miembros de la carrera de Derecho contemos con el más antiguo de los colegios profesionales del país.
Nacido en Cartago y bautizado el 5 de noviembre de 1827, tenía 13 años cuando muere su padre. Su familia lo envía a Nicaragua para que estudie, e ingresa a la Universidad Oriental de Granada, donde cursó la carrera de Jurisprudencia y obtuvo la borla doctoral en Derecho Civil en 1851. Regresó al país y se incorporó como abogado, con el número 15, el 3 de mayo de 1853.
Múltiples funciones. Su estadía en Costa Rica será muy corta pues el Gobierno nicaragüense lo nombra en varios cargos oficiales, entre los que se destacó, como asesor jurídico-comercial del Consulado, fiscal general del ejército, redactor de la Gaceta Oficial, diputado de la Cámara de Representantes, secretario de las embajadas nicaragüenses en Guatemala y Francia y ministro plenipotenciario ante los gobiernos de Centroamérica.
De vuelta en nuestra nación, fue designado ministro plenipotenciario ante El Salvador (1863), director de la Gaceta Oficial y de la Imprenta Nacional (1863), catedrático de Educación Política en la Universidad de Santo Tomás (1863), fiscal de la Corte Suprema de Justicia (1864), rector de la Universidad de Santo Tomás (1866), catedrático en Derecho Público de ese recinto académico (1867), magistrado de la Corte Suprema de Justicia (1868), secretario de Estado en los despachos de Gobernación, Fomento, Justicia, Guerra y Marina (1868), diputado por Cartago y Vicepresidente de la Asamblea Constituyente (1869), Presidente Interino de Costa Rica (mayo, 1869), ministro plenipotenciario en Inglaterra (1869), nuevamente magistrado de la Corte Suprema de Justicia (mayo, 1876), presidente de la Sala Segunda de la Corte (julio, 1876), presidente de la Corte Suprema de Justicia (agosto, 1876) y secretario de Estado en los despachos de Relaciones Exteriores, Instrucción Pública, Culto y Beneficencia (1883).
Ahora bien, con el fin de centralizar y normar todos los apartados referentes al ejercicio de la abogacía, se ideó por parte de un grupo de juristas, encabezados por el doctor Eusebio Figueroa, la creación de un órgano que pudiera agremiar a los profesionales en Derecho. La idea se materializó precisamente durante la presidencia interina de Costa Rica de don Salvador Lara Zamora y con la venia del secretario de Estado en el despacho de Justicia, licenciado Manuel Argüello Mora, quienes emitieron el Decreto N° XXIV del 6 de agosto de 1881, que creó el primer Reglamento del Colegio de Abogados de la República de Costa Rica .
Duelo histórico. El 12 de agosto, al procederse a la elección de la primera junta directiva, los agremiados del novel colegio, en reconocimiento a su encomiable labor y excelso trabajo, eligieron como primer presidente, al doctor Figueroa Oreamuno. Se designó asimismo a los licenciados Ángel A. Castro, como secretario, Andrés Venegas G., como prosecretario, Benito Serrano J., como tesorero, y Ascensión Esquivel I., como fiscal; como vocales se escogió a los doctores Antonio Zambrana y Salvador Jiménez, así como a los licenciados Vicente Sáenz L., José J. Rodríguez Z. y Alejandro Alvarado G.
El doctor Figueroa falleció en el más tristemente célebre duelo de honor de nuestra historia, cuando se enfrentó al abogado e historiador León Fernández Bonilla, el 11 de agosto de 1883, en un predio cercano a La Sabana. Tal deceso privó a la patria de uno de sus más esclarecidos juristas, uno de sus más destacados políticos y uno de sus más preclaros ciudadanos.