El feminismo, tema aún candente a finales de este siglo, puede ser visto o analizado desde diversos ángulos; no sólo como la lucha por la reivindicación de la mujer, ni por su igualdad de derechos con el hombre, sino como la actitud de ella ante la vida, su inserción en los problemas sociales y políticos, su beligerancia por los derechos humanos o su lucha por las clases marginadas.
De las escritoras latinoamericanas, resulta fácil decir que fue Sor Juana Inés de la Cruz, esa iluminada monja de la Orden de las Jerónimas, conocida como el Fénix de México o la Décima Musa Americana, la primera escritora feminista del Nuevo Continente, tanto por su valiente denuncia contra el machismo, como por su actitud con los desposeídos entre quienes distribuyó, a la hora de profesar, su abultado patrimonio.
Pero hay dos escritoras más desconocidas: la peruana Clorinda Matto de Turner y la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda, quienes fueron refulgentes feministas y que en razón de su actitud y de sus escritos sufrieron en carne propia, especialmente la primera, los desafueros de la intolerancia y el fanatismo.
La Matto nació en Paullu, provincia de Calca en 1854, estudió en Cuzco y contrajo matrimonio con el inglés Joseph Turner, quien la apoyó siempre en sus batallas. De actitud desafiante y rebelde ante el sistema de vida de la sociedad peruana de la época, se decidió a escribir una novela que llamó "Aves sin nido" y que si bien desarrolla un argumento a veces ingenuo y sentimental con una estructura interna de gran rigidez psicológica, denuncia con valentía la explotación y envilecimiento del indio por parte de quienes ella llama "La Trinidad Embrutecedora": El Juez, el Gobernador y el Cura del Pueblo. Adelantándose a García Márquez con su Macondo y a Juan Rulfo con su Comala, Clotilde Matto coloca en esta novela a sus personajes en el pequeño pueblo de Killac y le da a esta aldea un verdadero protagonismo, en donde entremezcla leyendas mágicas con las particularidades de la región, luchas pueblerinas, opresores y oprimidos, imágenes barrocas y originalidad literaria cuyo mayor mérito es haber expresado lo inexpresable.
Su tesis indigenista está admirablemente envuelta en la retórica propia de la época, aunque develizada un siglo después. La primera edición de esta novela casi desconocida fue quemada en la hoguera en una plaza pública y su autora excomulgada y desterrada, murió algunos años después en el exilio. La otra escritora feminista del siglo XIX, Gertrudis Gómez de Avellaneda nació en Cuba en 1814 y murió en España en 1873. Escribió varias obras de teatro y la novela "Sab" considerada su obra más importante. En ella la autora despliega su abierta forma de pensar canalizada en tres aspectos: la libertad absoluta del ser humano para amar, la condena de los prejuicios y la defensa del negro en una trama que escandalizó en su época por tratarse del amor de una dama blanca y un esclavo negro. La descripción de las costumbres en una mezcla de lirismo y de realismo muestran su extraordinario talento y sensibilidad. Para unos cubana y para otros española, la Avellaneda luchó siempre por la igualdad de los seres humanos y por la justicia. Por ello Hugo Barba Gelata expresa con motivo de la última edición de "Sab" hecha en París: "Estamos en la obligación de admirar a esta mujer incomparable y poetisa de alto vuelo, que perdurará mientras perdure la lengua castellana y mientras haya amantes de lo bello, de lo grande y de lo extraordinario".