Opinión

Doña Victoria

Una mezcla oportuna de cierta aristocracia de abolengo y sencillez con sinceridad directa

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La última vez que la saludé, quedamos de conversar. Después, se enredaron las cosas y, total, no nos pudimos volver a ver. Tampoco pude ir al entierro y, de allí, este saludo indirecto a su hijo y a la estimable familia.








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