En marzo de 1995 asistí a la reunión preparatoria para la Conferencia Mundial sobre la Mujer, donde se hicieron propuestas a favor del aborto bajo el eufemismo de "derechos reproductivos"; a favor de los "derechos sexuales" que, junto con los términos "orientación sexual" y "diversas formas de familias", nos obligarían a reconocer que los homosexuales puedan casarse, adoptar hijos o recurrir a la reproducción artificial; a favor de que la educación sexual le corresponde exclusivamente al Estado, sin importar los progenitores.
El gobierno de entonces, de don José María Figueres, reiteró oposición al aborto y a las uniones homosexuales, confirmando la Declaración de Presidentes que firmó en Guácimo, Limón, en agosto de 1994, y asegurando que esa era la posición oficial del Gobierno para la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.
Ya en la Conferencia, la actual diputada Alicia Fournier Vargas, quien entonces era Viceministra de la Presidencia y Jefa de la Delegación, en nombre del país se adhirió a la Plataforma de Acción, sin reservas, asumiendo así nuestro estado el compromiso inconstitucional de despenalizar el aborto y aceptando como un supuesto derecho humano el relativo a la sexualidad.
¿Y las promesas que hizo la administración Figueres? No se cumplieron. Eso no creo que sorprenda a nadie; los ticos estamos acostumbrados a que la mayoría de los políticos dicen una cosa y hacen lo contrario.
En este momento se celebra Beijing +5, un período extraordinario de la Asamblea General, titulado "Mujeres 2000: Igualdad de género, desarrollo y paz para el siglo XXI", en Naciones Unidas, Nueva York.
El presidente Miguel Angel Rodríguez giró instrucciones precisas en el sentido de que de Costa Rica está a favor de proteger la vida desde la concepción y el concepto de familia, en los mismos términos que establece la Constitución. Pero, por experiencia, sabemos que no siempre se cumplen las órdenes. Por eso preocupa que personas de prestigio internacional, como Daniel Zeidler de la Alianza Latinoamericana para la Familia y Ellen Lukas de la Misión de la Santa Sede ante la ONU, hayan comunicado su malestar por la actuación de Costa Rica en la última reunión preparatoria. Preocupa saber que la actual diputada del PLN Alicia Fournier asiste como delegada a la presente reunión. Como no es la primera vez que se dice una cosa y se hace lo contrario, mucho tememos que se desobedezcan las órdenes del Presidente. Pero, como la Constitución es superior a cualquier documento internacional, estaremos vigilantes para que se respete la Carta Magna.
(*) Asociación para la Defensa de la Vida