Las Naciones Unidas aprobaron recientemente la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, con el propósito de proteger la libertad, la dignidad y la salud de las personas frente a unos posibles ilícitos del conocimiento sobre el genoma humano, y su posible manipulación. Dicha Declaración fue elaborada por el Comité Internacional de Bioética de la UNESCO, que también será el encargado de contribuir a difundir los principios enunciados en tan importante instrumento.
¿Qué es el genoma humano? Una definición sin mayores tecnicismos nos dice que el genoma humano es el juego completo de instrucciones para construir una persona, su arquitectura, en otras palabras, su carta genética. Los últimos descubrimientos de la ingeniería genética han abierto increíbles posibilidades no sólo para la ciencia y el avance, sino para las industrias farmacéuticas que se han lanzado como tiburones para captar los beneficios futuros de incalculable magnitud.
Esta situación está provocando en los Estados Unidos y otros países desarrollados la carrera más desaforada y costosa de la historia de la biología.
Chocante y diabólica. Los científicos de las casas farmacéuticas argumentan que la inversión que se está realizando para conocer los genes humanos es gigantesca y por tanto es necesario obtener sus respectivas patentes. La idea de registrar un pedazo del cuerpo humano en la oficina de patentes es chocante, y más diabólica puede ser su consiguiente manipulación para el futuro de nuestra especie.
Lo anterior no debe significar que estamos en contra del progreso. Muchos de los avances realizados sin duda serán de alto interés para nuestro futuro, pero las noticias de clonación de la oveja Dolly, a partir de una célula de animal adulto; la posible utilización de células para regeneración de tejidos, la posible mezcla de células para crear un tipo de "subespecie" de "humanoides" -al mejor estilo de Aldoux Huxley-, crea preocupaciones serias, independientemente de cuestiones morales, filosóficas, religiosas o de temores ancestrales. Precisamente la Declaración de la ONU en uno de sus apartados prohibe la clonación de seres humanos con fines reproductivos y la investigación que no suponga un beneficio para la salud sólo podrá efectuarse excepcionalmente (art.13).
Esperanza y desconcierto. La ingeniería genética está abriendo campos esperanzadores, desconcertantes, pero inciertos y no sabemos realmente sus consecuencias. Es necesario proteger al ser humano y sus derechos, de ahí el interés en la ONU de proclamar este importante instrumento. Las Naciones Unidas trabajaron cuatro años en este documento esencial que, aunque no tiene carácter vincuIante, su naturaleza y los intereses que protege son tales que deberían constituirse en parte de todas nuestras legislaciones como es hoy día la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Un aspecto sumamente relevante en esta Declaración es la cooperación y solidaridad que en ella se hace. Se nos dice en el artículo 18 que los "Estados deberán hacer todo lo posible, teniendo en cuenta los principios establecidos en la Declaración, para seguir fomentando la difusión internacional de conocimientos científicos sobre el genoma humano, la diversidad humana y la investigación genética, y favorecerán la cooperación científica y cultural".
Los seres humanos son únicos en su condición. Cada ser tiene su propia trama de vida "que se expresa de distintos modos en función de su entorno natural y social", la clonación con fines de reproducción de seres humanos es un atentado a la dignidad de nuestra especie. El patrimonio genético de los seres humanos no puede estar sometido a intereses comerciales.