El infierno existe
Empiezo admitiendo que este título no es original; lo usó hace varios años la periodista Roxana Zúñiga para titular un artículo de opinión sobre la tortura de las filas en un banco estatal.
Sin embargo, decidí utilizarlo porque el 15 de enero pasado, entre las 10 a. m. y la 1 p. m., creo haber repetido esa expresión al menos una decena de veces. Mi martirio empezó el día anterior, cuando el sol del mediodía rostizaba a unas 30 personas, con rostros sufrientes, que aguardaban en una fila inmóvil, fuera de la puerta de entrada de la Municipalidad de Heredia, en su nuevo y flamante local.
No tuve valor para iniciar mi trámite y giré en u. Regresé al día siguiente, armada de lectura para sobrevivir aquel calvario de tumultos, colas de silla-en-silla, fichas para turno, vistos buenos, sellos, firmas y guardas convencidos de que son san Pedro poniendo orden en la puerta del cielo.
No es un papeleo nuevo para mí, pero mucho me temo que la mudanza les cayó malísimo porque, esta vez, la paciencia se me colmó, al punto de que un oficial de ojos claros amenazó con mandarme “donde el Alcalde” cuando, al cabo de 170 minutos de ir y venir entre mostradores y ventanillas, reclamé que varios usuarios se estaban colando en la fila donde yo llevaba ya un buen rato (por cierto, la última de ocho que hice).
Ustedes se preguntarán qué trámite tan engorroso habrá sido el mío. Pues solo quería pagar mis impuestos municipales y territoriales correspondientes al 2004. Mas, para pagar, hay que soportar estoicamente el proceso que a continuación les detallo.
1. Llegue a la Municipalidad y pídale al primer oficial con quien se tope las dos fórmulas para solicitar la exención total o parcial del impuesto territorial. 2. Haga fila bajo el sol hasta llegar al mostrador de la entrada; allí le revisarán los datos que escribió en una de las fórmulas. 3. Diríjase a una ventanilla contigua para pagar ¢450 por el derecho a que le certifiquen cuántas propiedades hay inscritas a su nombre y compre allí un juego de timbres. 4. Vaya a Catastro para que se conecten con el Registro Público. 5. Salga al patio del edificio y espere bajo un toldo (o al sol, si lo prefiere) que un señor grite su nombre. Después de un rato, él le dará un papel sobre el que deberá pegar los timbres y pedir unos sellos. 6. En Rentas y Cobranzas, tome una ficha y espere de pie mientras se libera alguna silla. 7. Al llegar su turno, pida que le generen el recibo para pagar el servicio de recolección de basura. 8. Vaya a la Caja y haga fila de-silla-en-silla para pagar. 9. Regrese a la primera de todas las filas para pedir un visto bueno en su solicitud de exención. 10. Diríjase a una ventanilla, a la izquierda de la entrada, para que le calculen el monto que debe pagar si su exención del impuesto territorial no es total. 11. Vuelva a Rentas y Cobranzas y tome otra ficha para que le confeccionen el nuevo recibo de pago. 12. Otra vez, vaya a la caja y empiece la fila.
Debo exceptuar a un par de funcionarios amables y diligentes que me han atendido en el pasado, pero es inadmisible que una institución que lleva años haciendo lo mismo no haya podido hacer más eficiente el proceso. ¿Tendrá algo que decirme el señor Alcalde?