Opinión

De bobos no tienen nada

Llegaron adonde están gracias a su talento

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Estos bobos no tienen nada que ver con el bobo de la yuca, aquel de la vieja canción de Daniel Santos, que pasaría su luna de miel comiendo trapo y tragando papel. Los bobos a que me refiero, formidables y potentes, son egresados de las universidades más exclusivas, y sus posiciones de poder dependen, antes que nada, de sus inteligencias amaestradas en la creatividad. Son la nueva élite dominante de los Estados Unidos, gozan en su madurez de los beneficios del bienestar y la riqueza que como rebeldes de sandalias y pelo largo combatieron en la década de los sesentas, cuando hacían una vida de hippies, es decir, una vida bohemia.








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