Opinión

Crónica de un desalojo anunciado

Aquí paz y en el cielo gloria

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En marzo de 1971, dijo Don Pepe: “Nunca había visto tanta incomprensión ni tantas tonterías juntas dentro de un espacio tan pequeño”, refiriéndose a una caricatura-editorial de un periódico que me atacaba a ciegas por mi decidida acción en torno al problema de la Orquesta Sinfónica Nacional. Algo del mismo jaez se desprende del inefable editorial de La Nación del pasado 29 de junio donde, el conspicuo editorialista, sin tener la menor idea de la verdadera situación, arremete en mi contra y condena mi intervención. ¡Qué le vamos a hacer! ¡Por Dios!, estuve estrictamente apegado a la ley. Me abanderé con la legalidad. Si no hubiera actuado con la rapidez y eficacia con que lo hice, ahí tendríamos a la empresa Fercori, sin derecho alguno y sin pagar un solo cinco en 13 años, burlándose una vez más del acto por el cual el Ministerio pretendía recuperar el inmueble conforme lo resuelto por el Tribunal de lo Contencioso Administrativo.








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