Título irreverente? Si, desde luego. Así de irreverente es la sociedad en que vivimos. Leí, adherida a la carrocería de un taxi, una calcomanía (¿sticker para entendernos mejor?) escrita con el diseño del logo de la Coca Cola, entiéndase grafía en letras rojas y blancas reconocible globalmente y que decía: "Disfruta, Cristo Vive". Aún cuando creí que mi capacidad de sorpresa era cada vez menor, no niego que sentí cierta extrañeza. Lo comenté con un alumno universitario, más familiarizado con esos fenómenos, y me aportó otro ejemplo, el de una camiseta decorada con este texto: "Para tu sed de vivir acepta a Jesucristo hoy", y donde la palabra Jesucristo está escrita también con el logo de la Coca Cola. ¿Irrespeto, profanación, burla, blasfemia, desfachatez, pecado...? ¿Todo eso, o simplemente la "tónica" de nuestro tiempo?
Desjerarquización de símbolos. Pienso que para una persona cristiana y devota, el fenómeno resulta insultante, y con bastante razón. Otras, pienso que no dejarán de preguntarse el por qué de esta irreverencia hacia figuras y símbolos venerados y respetados por gran cantidad de grupos sociales. Sin embargo, creo que el fenómeno va más allá que el de ser estrictamente una afrenta religiosa y me pregunto: ¿qué implicaciones tiene esta desacralización de la figura de Cristo?, ¿será por el momento sólo Cristo o tendremos también a la Virgen, algunos santos, Alá, Mahoma, Buda, dentro del mismo saco? Es posible.
Desde una perspectiva sociológica y como una de las aristas de los fenómenos de la globalización, el fenómeno comentado corresponde a la tendencia conocida como "desjerarquización de los símbolos". El problema estriba en que la lógica de los sistemas sociales y fenómeno propio de la antropología cultural, conlleva a que si se desacraliza un símbolo, los grupos sociales sacralizan otro. En este caso, cabe de nuevo preguntarse: ¿qué vamos a sacralizar? o más bien ¿quiénes son sacralizables? También me pregunto: ¿Cristo `pasó' a la categoría de los grandes deportistas y al de los "héroes" de nuestra época, todos unidos anunciando un producto?, ¿son los deportistas, u otros héroes del momento, los que "suben" a la categoría de Jesucristo?, o, ¿en el mundo de hoy hay que promocionar a Cristo como a una gaseosa?
Cambio de valores. Es claro que estamos ante un cambio de valores que cubre todo el espectro social y del cual el ámbito religioso no escapa. Sin embargo, siempre paradójicos los humanos, vemos cómo, al lado de una proliferación de opciones religiosas y un brote de las más diversas formas de devoción, también ocurren fenómenos como el que destacamos.
Más que problematizar si el fenómeno tiene o no implicaciones religiosas profundas, más allá de un apunte sobre la globalización del logo de la Coca Cola y de quienes ganan dinero anunciando, mi comentario va dentro de la línea, que ya he destacado en otras ocasiones, de cómo, dentro de lo que llamé la "tónica" de nuestro tiempo --con cambio de valores incluido-- está el que todo puede y debe ser "utilizable", siempre y cuando esté al servicio del consumismo. ¿Dejar de tomar Coca Cola? Ese no es el problema. Es simplemente no dejar escapar los lenguajes con que nos habla la sociedad actual.