El término "humanismo" ha sido acuñado en todos los idiomas y mora como entidad filosófica en el gigantesco bosque de la humanidad. Para Heidegger el cristiano, ve en la humanidad del hombre, la humanitas del homo, en la delimitación frente a la Deitas. El es, histórico-sacramentalmente, hombre como "hijo de Dios", hijo que experimenta y asume la exigencia del Padre en Cristo. El hombre no es de este mundo porque el mundo, pensando teórico-platónicamente, solo es en un tránsito provisional al más allá. (Heidegger, Martin. Carta sobre el humanismo).
Los diversos existencialismos plantean esta cuestión de manera semejante. Buscan la significación ontológica del fenómeno humanístico en los senderos de la existencia por los que se transita a lo largo de la vida en busca del ser.
Remontándonos a los orígenes de tan debatido problema filosófico, hay quienes piensan que el humanismo se desarrolla en plenitud después de la Metafísica de Aristóteles en donde se estructura por primera vez una doctrina coherente del ser del hombre; razón por la cual se le llama al Estagirita: "Padre de occidente". Sin embargo, hay quienes discrepan de ello atribuyendo la paternidad de nuestro hemisferio a Virgilio. Esto al fin y al cabo es harina de otro costal. Así las cosas, durante la República Romana se aspira a la posesión y realización de la humanitas.
El homo humanus dice Heidegger se sitúa frente al homo barbarus. El romano engrandece su visión del mundo a través de la incorporación de la "Paideia griega" desarrollada por Sócrates, académicos y liceístas. El homo humanus es pues ciudadano romano que se alimenta en las más preciadas tradiciones griegas fundamentalmente en las que se refieren a la eruditio et institutio in bonas artes. Así fue entendida la paideia y traducida como Humanitas.
En Costa Rica el movimiento humanista ha tenido múltiples manifestaciones a lo largo de su corta historia, pero el humanismo como paideia, como cultura integral, como la formación del hombre, su mejoramiento y perfeccionamiento emerge en nuestro país durante los años cincuentas y toma fuerza en los años sesentas, época en la que me tocó ingresar como estudiante de humanidades a la Universidad de Costa Rica.
El humanismo académico y estas raíces, tanto locales como foráneas, se arraigan en esta institución que sin lugar a dudas ha velado constantemente por la revitalización de la sepa inicial del fenómeno, en un período donde la humanidad del siglo presente toma consciencia de los horrores del mundo civilizado. Sin embargo, la crisis de la Facultad de Humanidades, como debió de haberse llamado desde il sui inici, o de la Escuela de Estudios Generales como se la llama actualmente, tiene algunas interesantes causas que en el fondo podrían reducirse a una: la desaparición física de los maestros humanistas que dieron respiro y abrieron las puertas para el conocimiento del homo sapiens, a lo cual debe aunarse, la diáspora de humanistas de garra metafísica que buscaron en otros horizontes existenciales la razón de ser de su ser humano.
En esa dirección, pienso en Constantino Láscaris, quien con enorme sabiduría orientó nuestra mente en las "Sendas perdidas" de Heidegger y en el "Tratado de la desesperación" de Kierkergaard. En don Teodoro Olarte que bañó de erudicción la academia con sus consideraciones metafísico-existenciales. Pienso también en Roberto Murillo, filósofo romántico y poeta kantiano. El Kant de "Lo bello y lo sublime, personaje misterioso y esotérico. Metafísico al fin y al cabo.
Así las cosas, una veintena de profesores han muerto, y otros tantos se han alejado del claustro: Isaac Felipe, Guillermo Malavassi, Claudio Gutiérrez, Jézer González, Víctor Manuel Arroyo, Víctor Brenes, Francisco Antonio Pacheco, etc, etc. Estas pérdidas irreparables ha dejado a la Escuela de Estudios Generales mal herida.
Cuando los humanistas mueren o se alejan, un enorme vacío se abre en la academia. Recuerdo y siento con pesar el deceso de don Abelardo Bonilla cuyas obras, específicamente una: Conocimiento, verdad y belleza transformaron notablemente mi vida.
La desaparición de estos maestros en una escuela de la magnitud de los Estudios Generales es un enorme problema a la vista, pues los "Mayores" se fueron. ¿Quienes serán sus discípulos?