El pasado 30 de setiembre fui a hacer el tercer pago parcial de renta de mi esposa y de una compañía de la que soy apoderado, con mi chequera, como de costumbre, pero el cajero del Banco Crédito Agrícola no me aceptó los cheques. Me dijo que, por instrucciones del Ministerio de Hacienda, cada contribuyente tenía que hacerlo con sus propios cheques o en efectivo.
El Gobierno se queja de evasión fiscal. Pero en Costa Rica, a los que pagamos, nos cuesta mucho pagar los impuestos.
Hay que comprar las fórmulas -que con frecuencia están agotadas- calcularlas uno mismo y llenar formularios que son complicados. Ahora hay que agregar que, además de difícil, es arriesgado, porque hay que pagar en efectivo, como si fuera seguro andar por las calles de San José con ¢100.000 en el bolsillo.
Por si fuera poco, si con estas dificultades uno se atrasa, nos anuncian el cobro de una multa del 27,5%, que se calcula diariamente. Eso sí, a mí nunca me han reconocido intereses por saldos a mi favor, que he acumulado por renta anticipada un año.