Columnistas

Una isla en un mar de tormentas

Vine a vivir a Costa Rica el mismo día que me casé, el 26 de julio de 1964

OP_SERGIORAMIREZ
OP_SERGIORAMIREZ

Vine a vivir a Costa Rica el mismo día que me casé, el 26 de julio de 1964, un viaje de bodas que se convirtió en una estancia de catorce años, que fueron los de mi formación como escritor.

Un ambiente ideal porque San José, la capital, era una ciudad pequeña y tranquila, pero con librerías bien dotadas, atendidas por libreros de verdad, en las que se celebraban tertulias literarias, y conocí, en la que tenía lugar cada tarde en la Librería Lehmann de la avenida central, a José Marín Cañas, dueño de la hazaña de haber escrito la novela Infierno verde, que trataba de la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia, sin haberse movido nunca de la redacción del periódico que dirigía.

Había también una espléndida Biblioteca Nacional, desgraciadamente derruida años más tarde para convertir el solar donde se asentaba en un vulgar estacionamiento, y donde me sentaba a conversar con su director, afable y erudito, don Julián Marchena.

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