Tras haber “extraído” a Nicolás Maduro de Venezuela (manteniendo intacto el régimen chavista), Donald Trump anunció que, “en estrecha colaboración con la muy respetada presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y a través de una alianza con el sector privado”, Estados Unidos se apropiará del 22% de las reservas petroleras venezolanas. La propia Delcy Rodríguez explicó que el pacto prevé “el desarrollo de 17 campos estratégicos, con un potencial de 65.000 millones de barriles de petróleo”.
Esta es la misma Delcy que hace muy poco afirmaba tajante que jamás entregarían el petróleo: “No habrá petróleo regalado ni robado para ningún poder extranjero. ¡El saqueo y el expolio no volverán!” Ahora, dan vuelta en U y ceden al expolio. Esto ha provocado reacciones airadas de sectores importantes del chavismo para los que esta negociación más parece una capitulación con negocio incluido.
Por su parte, María Corina Machado y buena parte de la oposición al régimen chavista también han manifestado su oposición a este negociado, pero por razones distintas. Para ellos, Trump pasó de ser el salvador generoso que iba a acabar con la tiranía y colocarlos en el poder, a ser quien se apropia del petróleo venezolano y, de paso, reconoce, financia y consolida al régimen.
Es la misma María Corina que, en febrero del 2025, había ofrecido al hijo de Trump privatizar el petróleo venezolano: “Olvídate de Arabia Saudita, tenemos más petróleo, un potencial infinito, y vamos a abrir mercados, vamos a privatizar toda nuestra industria”.
En dos platos, la misma sopa: parece que todos estaban dispuestos a entregar el petróleo a Trump si Trump los mantenía en el poder, y que Trump mantendría a cualquiera en el poder si le entregaba el petróleo. Al final, Delcy y el régimen chavista resultaron más confiables.
Paradójicamente, esta tragicomedia termina por darle la razón a Hugo Chávez, quien siempre sostuvo que el único interés de Estados Unidos en imponer un régimen títere en Venezuela era apropiarse del petróleo.
Pobre Venezuela, tan rica y por eso tan pobre. Parece que no aprendemos de la historia: el colonialismo extractivo nunca ha sido muy propenso a la tentación democrática.
leonardogarnier@gmail.com
Leonardo Garnier ha sido profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), ministro de Planificación Nacional y Política Económica (1994-1998), ministro de Educación Pública (2006-2014) y asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Cumbre por la Transformación de la Educación (2022-2023).