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Tres Doritos después… ¿se nos desinfló el felino?

Es difícil convencer a alguien de que vive en una economía jaguar si no encuentra empleo, si sus ventas no aumentan o si el crédito no le permite financiar una inversión

Jaguar que proyecta una sombra mucho más pequeña que la del animal original
Jaguar que proyecta una sombra mucho más pequeña que la del animal original Imagen generada con IA
Jaguar que proyecta una sombra mucho más pequeña que la del animal original
Tal vez el jaguar del Bank of America nunca tuvo el tamaño que le atribuyeron, sino más bien uno similar al de un manigordo. (Imagen generada con IA/Inteligencia artificial)

En febrero de 2024, Bank of America (BofA) bautizó a la economía costarricense como una “economía jaguar”. La etiqueta nació de un informe titulado Jaguar Economy and the Spillovers from Export-led Growth. La metáfora fue tan buena que no se quedó en el reporte; pronto se convirtió en consigna política, símbolo oficial y prendedor de solapa. Si Asia tenía tigres, Costa Rica podía tener su propio felino.

El documento describía una combinación que más de un país habría envidiado: Costa Rica tenía un crecimiento elevado, inflación negativa, exportaciones dinámicas, abundante inversión extranjera (IED) y un colón que se apreciaba, aparentemente víctima del propio éxito del país.

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