Columnistas

Traba al desarrollo

El papel histórico del ICE en el desarrollo nacional es extraordinario, pero el país necesita la 5G

Diez países latinoamericanos, dos del Caribe angloparlante y el pequeño Surinam, con unos 650.000 habitantes, ya tienen un pie en el futuro del desarrollo digital, inalcanzable sin redes 5G. A agosto, el mundo contaba con 233 redes de ese tipo y 813 millones de enlaces. El ritmo de implantación es vertiginoso y se espera al menos duplicar redes y enlaces cada año.

Las redes 5G incrementarán la competitividad, serán determinantes para la atracción de inversiones y tendrán grandes impactos sobre la calidad de vida. La tecnología ultrarrápida posibilitará la prestación de servicios muy superiores y habilitará la internet de las cosas, capaz de conectar aparatos domésticos, industriales o de utilidad para la infraestructura urbana.

Por todas esas razones, nuestra preocupación debería ser grande al constatar el rezago nacional. Estamos lejos de contar con una red 5G y la razón es la misma del retraso en la adopción de la internet de banda ancha a fines del siglo pasado: el progreso choca con los intereses del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y solo la consolidación del avance tecnológico fuera de las fronteras consigue remover las trabas.

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