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Taxonomía legislativa

La permanente exposición de los diputados al escrutinio público facilita la detección de rasgos y particularidades sobre su quehacer en Cuesta de Moras

Los diputados son una especie muy particular. Su permanente exposición al escrutinio público facilita la detección de una serie de rasgos y particularidades sobre su quehacer en Cuesta de Moras.

Más allá de sus diferencias ideológicas, procedencia geográfica, cuna o formación académica, pueden ser clasificados de acuerdo con la actitud que muestran ante los grandes desafíos nacionales.

A siete meses de que concluya su gestión, los miembros del Congreso debería estar trabajando a todo vapor en proyectos para sanear las finanzas públicas, promover la reactivación de la economía y evitar el despilfarro del dinero del contribuyente.

En relación con esta trascendental agenda, existen posturas tan distintas en el hábitat legislativo que resultaría útil agruparlas para entender sus peculiaridades. Por ello, propongo una sencilla clasificación:

Siempre no: Dícese de aquel diputado versado en el cómodo arte de criticar a los demás y de exigir soluciones a los otros, pero que nunca queda conforme y, por tanto, siempre encuentra excusas para bloquear los proyectos.

Triquitraque: Se refiere a aquel legislador que muestra una peculiar inclinación por alzar la voz, golpear la curul y pronunciar discursos de plaza pública. Suele alcanzar su máximo punto de protagonismo cuando se acerca la campaña electoral.

Agazapado: Congresista extremadamente calculador. Es reconocido por su costumbre de mantenerse al margen de los asuntos candentes, a la espera de que sean otros quienes decidan o se arriesguen a exponer sus puntos de vista.

Fantasma: El dotado de una extraordinaria facultad para hacerse invisible. Nunca habla en el plenario, nunca interviene en las comisiones, falta a sesiones y presenta pocos proyectos. Sus compañeros suelen preguntarse si todavía respira.

Cardumen: Practicantes a ciegas y fieles devotos de la línea de fracción. Se les reconoce como parlamentarios sin criterio propio y sin capacidad para cuestionar las decisiones inconvenientes de su partido. Solo siguen la corriente.

Facilitador: Tipo cada vez más escaso de legisladores que colocan los intereses del país en primer lugar, con el fin de tender puentes para propiciar la negociación política y agilizar la tramitación de proyectos trascendentales.

Estadista: Diputado poseedor de una visión práctica sobre las prioridades de la agenda legislativa y de los factores que deben alinearse para viabilizar las propuestas.

rmatute@nacion.com

Ronald Matute

Ronald Matute

Tiene amplia experiencia en la cobertura de temas políticos y sociales. Hasta el 2009 se desempeñó como editor de la sección de Sociedad y Servicios. Es licenciado en Periodismo por la UCR. Recibió el premio de La Nación como "Redactor del año" en 1999.