Columnistas

Somos como el parque Francia

Los hípsteres siguen llegando, pero también nuevos visitantes

Cuando era adolescente, mi diversión consistía en ir los domingos a dar vueltas al parque de mi pueblo, como tanta gente lo hace todavía en zonas rurales y urbanas.

Si usted pasa por la Merced, el Parque Central o el Nacional, en el centro de San José, o por el de Zarcero o Puriscal, entre muchos otros, verá a pequeñas multitudes que llegan ahí para descansar, encontrarse, vender, comprar o comer.

La población, muy diversa, tiene en común la carencia de suficientes recursos económicos —para expresarlo con un término eufemístico— que les permita, qué sé yo, ir a algunos de los malls que han surgido recientemente, que no se llaman malls, sino “mercados urbanos”.

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