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Sin importar el tamaño de la banda o de su territorio, el narcoterrorismo siempre mata

Mata para hacer sentir su poderío casi ilimitado, para generar miedo e impunidad, y para advertir, ya sea en un barrio, una ciudad o un Estado, que tiene capacidad y disposición para ultimar, con todos los métodos imaginables, a quienes se interpongan

Los cargamentos de cocaína y marihuana fueron llevados al muelle de Portete de Limón.
Los cargamentos de cocaína y marihuana fueron llevados al muelle de Portete de Limón.
Los cargamentos de cocaína y marihuana fueron llevados al muelle de Portete de Limón.
Los cargamentos de cocaína y marihuana fueron llevados al muelle de Portete de Limón. Cargamento de cocaína y marihuana confiscado el año pasado y llevado al muelle de Portete, Limón. Gran parte de la droga que entra a Costa Rica proviene de Colombia.

Está ocurriendo un paradójico proceso mediático: son tan frecuentes, impactantes y abrumadoras las noticias provenientes del narcoterrorismo, son tan grotescos y sangrientos los hechos que se reportan, que la ciudadanía en América Latina, estructuralmente indefensa ante el poderío de las organizaciones narcoterroristas, rara vez se detiene a pensar en el significado profundo y decisivo que el narcoterrorismo tiene, país por país, y en el conjunto del continente.

La denominación de narcoterrorismo, y esto es fundamental, no describe solo los casos más evidentes, como las narcoguerrillas de Colombia o de los talibanes, que tienen la producción y distribución de narcóticos como su principal fuente de financiamiento, pero también como mecanismo productivo y económico de control mafioso de las zonas campesinas donde se producen la planta de coca o la planta de amapola o el cáñamo, que son las materias primas fundamentales de la cocaína, la heroína y la marihuana, respectivamente.

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