Columnistas

Señores del gobierno, déjense asesorar por los que saben

Costa Rica tiene excelentes expertos en salud pública, epidemiología y vacunación

No existe en este mundo nada más difícil que cambiar la ley de las costumbres. Introducir hábitos de higiene como el lavado de manos diaria y sistemáticamente, el uso correcto de la mascarilla, el distanciamiento social y la administración de las vacunas con primera y segunda dosis y, luego, primero y segundo refuerzos, requiere mucha disciplina, constancia y una autoridad superior que lo exija y haga obligatorio. En fin, de una nueva cultura sanitaria.

Después de dos años y dos meses, de 866.164 personas infectadas que han sufrido la enfermedad y 8.444 lamentables muertes de niños y ancianos, de madres y padres, hemos incorporado la mascarilla como el instrumento de protección contra un virus respiratorio que resultó ser tremendamente letal en el planeta.

Ahora, por razones que no son las de la salud pública ni las de la epidemiología, nos vienen a cambiar estas sanas costumbres aprendidas con gran sacrificio por toda la población.

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