Los accidentes de tránsito constituyen la tercera causa de muerte en el país. La situación es aún más grave cuando se trata de motocicletas, donde el riesgo de tragedia crece de manera exponencial. De las 59 muertes reportadas recientemente, 32 correspondieron a motociclistas. Este dato nos obliga a hacer un llamado urgente a la educación y a la promoción de una cultura de seguridad vial.
La información, publicada esta semana en distintos medios, coincidió con mi participación como moderadora en un panel internacional de mujeres en la industria automotriz. La experiencia me permitió aprender de profesionales extraordinarias como Lucy, mecánica certificada; Vanessa Benavides, comisaria de la Fórmula 1 y responsable de Girls on Track en Costa Rica (Museo de los Niños); Tanya Bennett, ingeniera especialista en lubricantes, y la ecuatoriana María Fernanda Erazo, experta en transmisiones y propietaria de los talleres Caja Rosa.
Durante el panel, se abordaron temas como seguridad, innovación, sostenibilidad, pasión y ruptura de estereotipos. Sin embargo, el eje articulador fue uno: cómo transitar por carretera con la mayor seguridad posible.
Hombres y mujeres no pueden desentenderse de la necesidad de conocer el vehículo que conducen y su funcionamiento. Ya no es válido esperar ayuda ni sostener el mito de que todos los hombres saben de mecánica. Mantener el vehículo en óptimas condiciones y contar con conocimientos básicos para enfrentar un desperfecto es una responsabilidad individual. Una falla mecánica puede exponernos a asaltos, agresiones sexuales o secuestros; por ello, la prevención y el empoderamiento son fundamentales.
A los y las motociclistas les hago un llamado especial: formarse adecuadamente en conducción es indispensable. Creer que con poca práctica ya se convirtieron en expertos es un grave error.
Como país, debemos fortalecer la regulación de motocicletas y motobicicletas, exigir capacitación y promover el uso permanente de equipo de protección, especialmente el casco. Como bien dice el Club de Automovilismo, “en un accidente, el motociclista es el chasis”.
nmarin@alvarezymarin.com
Nuria Marín Raventós es politóloga.