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Rusia ya no es un país McDonald’s

Rusia refutó la teoría de los arcos dorados propuesta por Thomas Friedman

Después de la Guerra Fría, la globalización se aceleró. Thomas Friedman observó que no hay dos países donde funcione un local de la franquicia McDonald’s que hubieran entrado en guerra entre sí, lo que lo llevó a enunciar la llamada teoría de los arcos dorados de prevención de conflictos: cuando un país alcanza un cierto nivel de desarrollo económico —en que la clase media es lo suficientemente grande como para que exista un McDonald’s—, sus habitantes pierden interés en ir a la guerra. Según esta lógica, la clave para la paz radica en el desarrollo económico y la interconexión.

No pasó mucho tiempo antes de que Rusia refutara en la práctica esta teoría, primero con su invasión a Georgia en el 2008 y nuevamente con su invasión a Ucrania en el 2014. Hoy ha lanzado una campaña militar total que apunta a conquistar Ucrania y devolver sus tierras y habitantes a la “Madre Rusia”. Parece claro que los vínculos económicos, por sí solos, no bastan para preservar la paz.

Muchos ven hoy el compromiso económico como una carga. Después de todo, países como Alemania e Italia, fuertemente dependientes de la energía rusa, son prácticamente rehenes del militarismo del Kremlin.

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