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Robo a dos manos: Trump y Putin se reparten Ucrania

Es dando y dando, sí, pero es Ucrania la que da y da: le da a Putin y le da a Trump. Es una oferta terrible, pero es una oferta que Zelenski no tendrá más remedio que aceptar

Tensa reunión de Zelenski con Trump y Vance
Tensa reunión de Zelenski con Trump y Vance AFP

Lo estamos viendo pasar frente a nuestros propios ojos y, por mal que nos parezca, nadie hará nada por evitarlo. El mundo está entrando en una nueva era de “hard power” en la que los tibios avances del derecho internacional, de las convenciones y acuerdos, de las cortes internacionales y del respeto al derecho ajeno que vivimos desde la posguerra –que, sin duda, estaban lejos de ser perfectos– nuevamente dejarán su lugar al ejercicio descarnado del poder. Ya no hace falta ni guardar las apariencias y Ucrania podría ser uno de los primeros ejemplos.

Se trata de uno de esos países que representa un área de interés tanto para Rusia como para Occidente. Con sus 600.000 km2 y una población de 37 millones de habitantes, Ucrania es un país rico, “el granero de Europa”, con una sólida base industrial y una población educada. Además –y esto es importante para lo que está ocurriendo– Ucrania tiene grandes reservas minerales, incluyendo lo que se conoce como “tierras raras”, que son minerales esenciales en la producción de la creciente industria electrónica y la industria militar.

A fines de 2013, se dieron en Ucrania las llamadas protestas de Euromaidán contra la decisión del presidente Víctor Yanukóvich de rechazar el acuerdo de asociación con la Unión Europea. El presidente más bien estrechó sus vínculos con Moscú. Las protestas arreciaron y Yanukóvich terminó huyendo del país y siendo destituido por el Parlamento. Se convocó a elecciones; Volodimir Zelenski fue elegido como nuevo presidente de Ucrania y se retomaron las negociaciones con la Unión Europea. La tensión era palpable.

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