Columnistas

Que el desencanto no le abra la puerta al autoritarismo

Estas elecciones serán determinantes para Costa Rica, no solo por quién gobernará, sino por cómo se gobernará y desde dónde se ejercerá el poder

Bandera de Costa Rica ondeando con el cielo azul con nubes de fondo
Bandera de Costa Rica ondeando con el cielo azul con nubes de fondo Shutterstock
Bandera de Costa Rica ondeando con el cielo azul con nubes de fondo
Bandera de Costa Rica ondeando con el cielo azul con nubes de fondo (Shutterstock/Foto)

El próximo 1.° de febrero, Costa Rica acudirá nuevamente a las urnas en un clima que dista mucho del entusiasmo democrático que hemos visto en elecciones pasadas. El desencanto, la polarización y la desconfianza en la política se han instalado con fuerza en el debate público. No es un fenómeno aislado ni exclusivamente nacional; forma parte de una tendencia internacional más amplia hacia formas de autoritarismo competitivo, regímenes que mantienen elecciones formales mientras debilitan, desde adentro, los contrapesos democráticos.

En distintas regiones del mundo hemos visto cómo este tipo de liderazgo no llega mediante golpes de Estado, sino por la vía electoral, capitalizando el cansancio ciudadano, el enojo legítimo frente a la desigualdad y la inseguridad y una narrativa que presenta a las instituciones como obstáculos en lugar de garantías.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌