Desde su fundación, en octubre de 1946, La Nación ha distinguido en numerosas ocasiones a la figura del personaje del año, aunque no siempre bajo un mismo método. En etapas recientes, por ejemplo, no era uno sino varios –una veintena– los rostros que cada diciembre aparecían retratados como los protagonistas informativos de los once meses previos. Era una selección guiada, ante todo, por el peso de los titulares y su influencia en el devenir del país.
Así desfilaron por las páginas de la Revista Dominical nombres provenientes de los más diversos ámbitos: presidentes y futbolistas, sindicalistas y escritores, médicos, ministros, empresarios, entrenadores, diputados… No todos estaban siempre dispuestos a conceder una entrevista o a someterse al retrato de un perfil periodístico, pero todos compartían una condición: haber sido protagonistas de hechos relevantes consignados en el anuario nacional.
Durante la pandemia y en los meses inmediatamente posteriores, el periódico hizo una pausa en esta tradición. Las semblanzas y entrevistas decembrinas dejaron de publicarse. Este año, sin embargo, decidimos retomar el especial bajo un formato que ya había existido en un pasado algo más lejano: la elección de un solo personaje del año. No fue un simple regreso, sino una revisión del criterio. Partimos de una lista final de figuras altamente noticiosas, cuyo actuar, además, dialogara con los valores fundacionales de este medio: el progreso del país, la defensa y preservación de la democracia, la lucha contra la corrupción, la ampliación de las libertades.

