Columnistas

Pastores deschavetados

Los pastores evangélicos deben renunciar a su ambición de llegar a influir en puestos de liderazgo en el Poder Ejecutivo

La ambición de algunos pastores de influir en el Poder Ejecutivo los lleva a perder la perspectiva sobre la esencia de su misión espiritual y a caer en penosas contradicciones entre lo que predican y lo que hacen.

Un caso patético es lo ocurrido el viernes. Un grupo de pastores puso a Rodrigo Chaves, del Partido Progreso Social Democrático, a firmar seis compromisos ante Dios y ante ellos si resulta elegido presidente de la República.

Si así fuera, el sector religioso podrá proponer candidatos para ocupar “posiciones de liderazgo en Educación, Salud y Relaciones Exteriores”, con lo cual se les abriría la puerta de ministerios y embajadas.

El compromiso es arbitrario y discriminatorio, pues concedería a un no claro “sector cristiano” el privilegio de acceder a cargos de poder que no tendrían otras agrupaciones religiosas. Pero también es un despropósito, ya que está sobre la mesa la discusión para declarar el Estado laico con el fin de alejar toda influencia religiosa de las decisiones del Estado. Sin duda, el compromiso denota un interés por injerir en la cosa pública.

La contradicción de los pastores es penosa. Hace tres años, en junio del 2019, el pastor Rigoberto Vega, entonces presidente de la Alianza Evangélica, declaró al Semanario Universidad que las iglesias no deben servir de “botín político” de nadie; no obstante, para esta campaña, aparece en el comité organizador del encuentro con Chaves. Otra discordancia.

La misma Alianza Evangélica se desmarcó en febrero de la política electoral: “No promovemos a ningún partido específico, ni actividades relacionadas con ningún candidato”, dijo. ¿Entonces?

La intromisión de las iglesias en asuntos políticos o en el poder se presta para perniciosas distorsiones, dada su innegable posición para influir en la comunidad de fieles.

Por lo anterior, y por coherencia con su misión y sus prédicas, y por respeto a la Alianza Evangélica, los pastores deberían renunciar al compromiso que obtuvieron de Chaves en plena pesca de votos.

Experiencias como estas deben ubicar a cada uno en lo suyo: la política para los políticos y el púlpito para los pastores; cada uno en su casa y Dios en la de todos.

Armando Mayorga

Armando Mayorga

Ingresó a La Nación en 1986. En 1990 pasó a coordinar la sección Nacionales y en 1995 asumió una jefatura de información; desde 2010 es jefe de Redacción. Estudió en la UCR; en la U Latina obtuvo el bachillerato y en la Universidad de Barcelona, España, una maestría en Periodismo.

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