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Página quince: Un trance aciago

La muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg es un terremoto en la campaña electoral

Velia Govaere, mascarilla
Velia Govaere, mascarilla

La muerte de Ruth Bader Ginsburg, ícono de los derechos humanos de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, es un terremoto en la campaña electoral.

Su impacto inmediato fue un récord de donaciones electorales. En la primera hora del anuncio de su deceso, más de un millón de personas donaron $6,3 millones a Joe Biden. Un día más y las donaciones alcanzaron $91 millones.

Ambas cifras rompieron las estadísticas históricas de donaciones electorales. Tal entusiasmo respondió al terror de que la muerte de Ginsburg permitiera a Trump nominar un sucesor de derecha. Supondría seis conservadores en una corte de nueve jueces vitalicios y podría socavar medio siglo de avances de derechos humanos y civiles.

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