Rolando Guzmán Calzada. 18 agosto, 2020

Con tremendo orgullo queda evidenciado en mi currículum que los estudios de grado los completé en la Universidad de Costa Rica (UCR) y, además, tuve la honrosa oportunidad y distinción de ser profesor durante 10 años en mi querida alma mater.

Jamás habría imaginado que una institución de tanto prestigio expusiera su trayectoria y buen nombre fabricando fake news con toda alevosía y mala intención, y disfrazarlas de investigación seria y científica.

El Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UCR publicó en su Facebook un video donde arroja los resultados de una investigación sobre tres empresarios costarricenses que supuestamente perciben $2.388 millones anuales.

Lo primero que se viene a la mente es preguntar cómo los investigadores pudieron obtener esa cifra, si tuvieron acceso a las cuentas privadas, si se tomaron la molestia de solicitar entrevistas con las personas mencionadas en el estudio, cuál fue la rigurosidad matemática y financiera para llegar a sus conclusiones, si revisaron los estados financieros de las sociedades donde los empresarios aparecen como accionistas y qué porcentaje accionario tienen en dichas sociedades.

Todo pareciera indicar que la investigación no contó con mucho trabajo de campo ni revisión bibliográfica, pues los datos poco fidedignos fueron obtenidos sin ninguna rigurosidad científica, de la revista Forbes Centroamérica, que no es la misma Forbes conocida y mundialmente famosa.

Errores de bulto. El trabajo analítico fue bastante sencillo: sumaron los supuestos ingresos anuales reportados por Forbes Centroamérica de cada uno de los tres empresarios y arribaron a la mágica cifra de $2.388 millones.

El análisis de datos nunca ocurrió, lo que sí se dio fue una serie de elucubraciones y conclusiones poco serias, que posiblemente tenían de antemano y trataron de acomodar cifras con el fin de desprestigiar a los empresarios y las empresas mencionadas.

La falta de rigurosidad y mala fe son evidentes porque con un juego de palabras bien articulado confunden adrede ventas anuales con utilidad neta, puesto que solo así podría llegarse a la astronómica suma de $2.388 millones.

Revisando los estados financieros, que dicho sea de paso son públicos y de fácil acceso, en el caso particular de Fifco, en el 2018, las ventas alcanzaron ¢697.944 millones, para una utilidad en el periodo de ¢59.067 millones.

El Ministerio de Hacienda bien podría decir que es el máximo accionista de la compañía porque recibió en el 2018, solo de impuesto sobre la renta, ¢34.175 millones, mientras los 2.400 accionistas, dueños reales de la empresa, recibieron ¢29.164 millones, valga hacer la aclaración que no hay un solo accionista que posea más del 10 % del capital social.

En el periodo comprendido entre el 2008 y el 2018, la empresa pagó, solo en impuesto sobre la renta, ¢245.000 millones ($450 millones). Al escuchar detenidamente el video producido por el IIS, en el minuto 1 y 37 segundos, uno de los investigadores dice: “Fifco, que sería la Cervecería, verdad, y sus empresas, ha estado reportando cero ganancias durante un largo periodo”, por supuesto que esa es una distorsión de la verdad, no es más que una vergonzosa mentira cuyo objetivo es satanizar el concepto de empresa privada.

Los cínicos no sirven para este oficio. En vista de los reclamos de las empresas aludidas en el estudio, el consejo científico del IIS salió en defensa de los investigadores, a sabiendas de que la recolección de los datos fue hecha con gran ligereza y procede de una fuente secundaria poco confiable.

Con cinismo insólito, justifican la seguidilla de inconsistencias y falsas aseveraciones argumentando que constituyen un insumo importante para “contribuir al debate público y transparente sobre la desigualdad social, la distribución del ingreso y la justicia tributaria”.

Ya que las universidades públicas se han convertido en centros de adoctrinamiento que favorecen agendas políticas socialistas, queda claro que los investigadores no recibirán ninguna reprimenda; ni siquiera un jalón de orejas.

La pseudoinvestigación queda justificada puesto que logró asestar un duro golpe a la empresa privada, que brinda empleo al 86 % de los trabajadores y paga el salario al 14 % de los trabajadores del sector público.

En palabras del filosofo y economista austríaco Friedrich von Hayek, una gran mayoría de los intelectuales no creen en el mercado, ese sistema que genera empleo, riqueza, oportunidades, por lo que están obsesionados con una gran dosis de soberbia intelectual en imponer sus ideas socialistas, aunque sea a base de falsedades.

Las palabras de Von Hayek desvelan con todo su peso lo que sucede en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UCR.

El autor es odontólogo.