Columnistas

Página quince: Por amor a la política

Hay actividades y propósitos humanos que son perversos, aunque muchas veces se pretenda defenderlos.

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La política es una actividad que nos obliga con mucha frecuencia a concentrar nuestra atención en situaciones conflictivas o potencialmente conflictivas. Tenemos la falsa creencia de que la política es el terreno en el cual las conductas de los seres humanos, lo mismo que los acontecimientos, están exclusivamente condicionados por el deseo de poder y por la competencia, muchas veces irracional, entre grupos y entre individuos. A menudo, permitimos que la política sea percibida como una actividad en la que se deben dejar de lado los goces de la vida y las emociones de las personas. De acuerdo con esta falsa percepción, la política no deja espacio para las expresiones de sentimientos como la bondad, la tolerancia, la sensibilidad, la generosidad, la cortesía, el amor, la angustia, la soledad, la tristeza o el dolor.








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