Columnistas

Página quince: La fuerza de Notre Dame

La casi milenaria catedral de Nuestra Señora vuelve a convertirse en símbolo de unión, tras el incendio del lunes.

Fernando Zamora
Fernando Zamora

Los hombres del pasado construían para los siglos, fue la atinada observación que me hizo hace algún tiempo mi buen amigo Armando Vargas.

La catedral de Nuestra Señora, o Cathédrale Notre Dame en francés, fue construida entre 1163 y 1345. Su diseño obedece a la idea con que se forjaban las obras dedicabas a Dios en aquel entonces: vencer el tiempo. Una vocación de eternidad, como era el sentido de casi todo lo que se respiraba en la Europa de la época.

En Notre Dame se conserva una corona de espinas, un trozo de madera y unos clavos antiquísimos que, según la tradición, están ligados a la cruz y a los instrumentos con los que Cristo habría sido martirizado, así como una túnica que perteneció a Ludovico, quien llegó a ser Luis IX, recordado por ser el último rey en encabezar una cruzada para rescatar a Jerusalén del dominio musulmán.

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