Columnistas

Página quince: Costa Rica quiere dialogar

Los costarricenses estamos cansados de la polarización y la toxicidad de la conversación nacional.

Si la sociedad costarricense se encuentra dividida no es por las divergencias ideológicas, sino por la falta de tolerancia y diálogo.
Si la sociedad costarricense se encuentra dividida no es por las divergencias ideológicas, sino por la falta de tolerancia y diálogo. Shutterstock para EF

La desconfianza es la sensación desagradable experimentada cuando el desconocimiento con respecto a algo o alguien nos hace sentir inseguros o vulnerables. Defensivamente, llenamos el vacío de información con anticipaciones y cálculos, y no pocas veces con prejuicios, que cimientan los peores pronósticos.

Es una estupenda habilidad evolutiva cuyo fin es sortear peligros, pero que, socialmente —y esto nos lo advirtió Hobbes hace centurias—, si supera un umbral razonable conduciría a la guerra civil porque la confianza es el oxígeno de toda comunidad, porque nos es imprescindible para cooperar unos con otros, porque el recelo aísla, eleva la agresividad y dificulta la convivencia pacífica a que aspira la democracia.

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