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Óscar Arias Sánchez: ‘En Centroamérica nadie ganó la guerra. Le ganamos a la guerra, que es distinto’

Si hacemos de la paz una asignación extracurricular, acabará por ser una actitud extracurricular, una rareza de los bohemios y los soñadores

Los cinco presidentes centroamericanos firman el plan de paz en agosto de 1987. De izquierda a derecha: Daniel Ortega (Nicaragua), José Napoleón Duarte (El Salvador), Vinicio Cerezo (Guatemala), José Azcona Hoyo (Honduras) y Óscar Arias (Costa Rica).
Los cinco presidentes centroamericanos firman el plan de paz en agosto de 1987. De izquierda a derecha: Daniel Ortega (Nicaragua), José Napoleón Duarte (El Salvador), Vinicio Cerezo (Guatemala), José Azcona Hoyo (Honduras) y Óscar Arias (Costa Rica). Archivo
Los cinco presidentes centroamericanos firman el plan de paz en agosto de 1987. De izquierda a derecha: Daniel Ortega (Nicaragua), José Napoleón Duarte (El Salvador), Vinicio Cerezo (Guatemala), José Azcona Hoyo (Honduras) y Óscar Arias (Costa Rica).
Firma del plan de paz de Centroamérica En agosto de 1987, los cinco presidentes centroamericanos firman el Plan de Paz. De izquierda a derecha: Daniel Ortega (Nicaragua), José Napoleón Duarte (El Salvador), Vinicio Cerezo (Guatemala), José Azcona Hoyo (Honduras) y Óscar Arias (Costa Rica). (Archivo/Cortesía)

Una gran parte de mi vida dedicada a la búsqueda de la paz me ha enseñado que, en realidad, no hay en ella nada de ilusorio, ni de ingenuamente idealista. La paz no es un sueño, sino una ardua tarea que no se asume por ser fácil, sino por ser necesaria.

La paz no es el producto espontáneo de ciertas almas iluminadas, sino el laborioso trabajo de seres imperfectos que luchan cada día por aprender el arte del diálogo, de la persuasión y del respeto.

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