Columnistas

No se puede ser neutral frente al autoritarismo

La indiferencia y el silencio frente a la persecución de otros terminan debilitando a toda la sociedad, hasta que ya no queda nadie para defender a quien finalmente también es perseguido

Plantón en defensa del Poder Judicial
Plantón en defensa del Poder Judicial: Manifestantes toman la avenida Segunda; Plaza de la Democracia ya se encuentra abarrotada José Corder
Plantón en defensa del Poder Judicial
Las manifestaciones ciudadanas del pasado jueves 6 de agosto en diversos puntos del país, con la plaza de la Democracia como epicentro, dejan claro que son muchos los que no quieren seguir callando. (José Corder/LN)

En este mismo espacio, hace varios años, publiqué un comentario titulado “El infierno de los neutrales” (La Nación, 20/09/2013). En él, recordé la sobrecogedora advertencia atribuida a Dante Alighieri, cuando sentenció: “Los confines más oscuros del infierno están reservados para aquellos que eligen mantenerse neutrales en tiempos de crisis moral”. Frase que, como comenté, va dirigida “contra quienes, en momentos y situaciones en que fuere moralmente imperativo tomar partido, inexcusablemente se abstengan de hacerlo. Es decir, se trata de aquellos que, en vez de decidirse y proceder de acuerdo con sus convicciones y lo que se espera o exige de ellos en el momento, optan más bien por la vía fácil de la inacción, que en estos casos significa pusilanimidad o, más claro aún, cobardía”.

Y añadí: “La clase de neutralidad que mereció el desprecio de Dante es (…) aquella que implica abjurar del deber de elegir bando cuando sea humanamente imposible cerrar los ojos y dejar de hacerlo, por temor o conveniencia personal. Bajo estos supuestos, pudiendo elegir lo correcto (…), se escoge más bien no elegir, sin ninguna razón justificable para ello”.

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