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No fue talento. Fue lucha. Así llegué al MIT

María José Durán, primera costarricense en ser aceptada para cursar un doctorado en Bioingeniería en el MIT, cuenta cómo ha llegado tan lejos. Y les dice a todos: ‘Lo único que está en medio de su situación actual y su mayor sueño es una decisión: la decisión de querer luchar. Luchar contra viento y marea’

María José Durán de niña y luego de ser aceptada en el MIT para cursar un doctorado en Bioingeniería
María José Durán de niña y luego de ser aceptada en el MIT para cursar un doctorado en Bioingeniería Cortesía: María José Durán
Locación icónica del Massachusetts Institute of Technology (MIT)
Locación icónica del Massachusetts Institute of Technology (MIT). (Shutterstock/Foto)

Tal vez usted llegó a ver la noticia de que entré al MIT (Massachusetts Institute of Technology) para mi doctorado. Tal vez ese momento vino acompañado de inspiración, o tal vez se sintió como si fuéramos de planetas distintos, muy lejanos. ¡No lo juzgo! Yo veo un gimnasta del Circo del Sol o una astronauta llegando al espacio y no puedo ni imaginarme el talento detrás de lo que han alcanzado. Sin embargo, rara vez contamos con espacios donde esas personas nos expliquen cómo ese talento no fue más que años de dedicación y lucha. Hoy vengo a contarle mi historia y cómo esa lucha puede empezar en ustedes, aquí y ahora.

Nací en una casa humilde en Montes de Oca. Techo de metal corrugado y piso de cobertor plástico. Mis papás, abuelos, tíos, todos vivíamos en esa casa. En aquella época, ninguno de mis familiares tenía un título universitario. Sin embargo, ellos ejercían su profesión con tal responsabilidad y excelencia, que, ante mis ojos, eran los mejores en lo que hacían. La mejor directora administrativa, el mejor informático, la mejor chef. Ahí fue donde todo cambió. Ya no se trataba del lugar de donde veníamos, sino de con cuánta pasión y lucha nos enfrentábamos al día a día.

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