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No a Recope

Recope insiste en invertir en un muelle flotante en el Pacífico, aunque varios estudios indican que es innecesario

No hay nada peor que un funcionario o una institución enamorados de una idea que no tiene pies ni cabeza, que va a costar dinero a los costarricenses y que, a causa de la impunidad imperante, en nuestro sistema no se sienta responsabilidades ni se sanciona por impulsarla.

Este es el caso de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), que insiste en invertir en un muelle flotante en el Pacífico, aunque varios estudios propios y ajenos, por ejemplo, el de factibilidad hecho por la institución misma, señalan que es innecesario.

A lo anterior, se suma el aumento, en pocos meses, del monto de inversión, que pasó de $170 millones a $234 millones, muestra de una pésima presupuestación.

Se dice que el muelle generará beneficios fiscales, ambientales y un buen ahorro, pero la afirmación no se fundamenta en estudios serios. El mismo ministro de Hacienda cuestiona la inversión y el pronosticado ahorro, así como también la Contraloría.

Los hechos hablan más que las palabras. Sin tener el visto bueno del Mideplán, requisito de la Contraloría para continuar con el proyecto, nos adelantaron un aumento en las tarifas para sufragar la inversión.

Qué sencillo es perpetuar la pésima práctica de endeudar a los costarricenses con nuevos préstamos sin justificación y sin datos duros y convincentes, con la fácil salida de que el proyecto será concluido cuando ya no estarán en la gestión pública y los otros también se desligarán de la responsabilidad de la decisión, porque fue promovida en una administración anterior.

Eso mismo sucedió cuando Japdeva invirtió en sus grúas, convertidas hoy en elefantes blancos, cuyo uso apenas parcial origina pérdidas a la institución y son la razón de una nueva solicitud de fondos del presupuesto para subsanar el déficit ocasionado porque habían gastado los recursos. ¡No más!

Existe una alternativa más barata en el Atlántico, con una inversión de menos de un tercio de la requerida en el Pacífico, con cuatro tanques o esferas para almacenamiento de gas por $72 millones.

Hago un llamado vehemente y urgente para frenar este desatino. No hacerlo es darle carta blanca con impunidad a Recope, institución que quiere perpetuarse a nuestro costo, pese a que su existencia, por su naturaleza, está en vías de extinción.

nmarin@alvarezymarin.com

La autora es politóloga.